Opinión

El liderazgo nacional de Santa Cruz

El Deber 24/9/2019 04:00

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E sta efeméride encuentra a Santa Cruz como el departamento más poblado del país, con 3,2 millones de habitantes; eso significa que más de un tercio de los bolivianos viven en este territorio. Esa realidad es la consolidación de lo que ya se veía venir: que aquí está el lugar con el que los ciudadanos del resto del país sueñan, porque lo ven como una tierra de esperanza y oportunidades.

Por supuesto, este nuevo escenario plantea desafíos, por una parte, y también la demanda de reconocimiento y la atención prioritaria que merece de parte del Estado, los empresarios, las instituciones de la sociedad civil y de cada individuo. Con datos del INE, se puede afirmar que la tasa de crecimiento de Santa Cruz es del 2,3%, lo que significa que cada año llegan 13.218 personas. Hay 797.000 estudiantes; la tasa de alfabetismo es del 96%; la cobertura de servicios básicos supera el 90%. Empero, el déficit es evidente en materia de salud, ya que no hay ni un médico por cada 1.000 habitantes.

Aquí está más de un tercio de la población, pero el número de establecimientos sanitarios no es ni la octava parte de lo que hay a escala nacional. Las cifras de seguridad ciudadana son inquietantes, ya que en nú- mero de policías ocupamos el segundo lugar, por detrás de La Paz.

Hay un uniformado por cada 519 habitantes, que es más del doble de lo que recomienda la ONU, y los agentes responsables de atender delitos reciben 2,1 casos por hora.

A ello se suma que cada jornada se producen más de dos atracos (asaltos con violencia). En contrapartida, Santa Cruz aporta un tercio del Producto Interno Bruto; genera el 73% de los productos agrícolas del país; es donde hay más empleo y, por ello, genera mayor atracción para la inmigración. Con todo este panorama, es justo decir que Santa Cruz merece mucho más de lo que tiene. Su desarrollo en servicios básicos se  ha producido a puro pulmón; las conquistas de regalías, de elección de prefectos, de descentralización y de autonomía nacieron aquí y se irradiaron al país.

No obstante, los líderes cruceños aún no logran trascender los límites regionales. Santa Cruz ya es el eje econó- mico del país y ahora necesita y merece que su élite la conciba como el centro político nacional.

El historiador Alcides Parejas afirma que lo importante es asumirnos cruceños sin complejos, porque es así que se llega a este liderazgo nacional.

Esa impronta va creando constantemente al nuevo habitante de esta metrópoli y hoy, más que nunca, se debe pensar y actuar con esa visión, asumiendo el liderazgo nacional con el propio sello y entendiendo que los ojos del país están puestos en lo que aquí se decida y se haga. Sobre la salud y la seguridad, no es justo que se pretenda dar a Santa Cruz en la misma medida que a otros departamentos, muchos de ellos expulsores de habitantes.

Hay que asumir que aquí llega la mayoría de los bolivianos y que ya no se puede maltratar a los cruceños con migajas. Por su lado, las autoridades departamentales y locales deben darse cuenta de una vez que no se puede seguir postergando la planificación del desarrollo, pues poner parches no es una forma inteligente de garantizar que haya calidad de vida en el presente y el futuro.

Esta tierra también merece que quienes la habitamos pongamos mucho de nuestra parte para desarrollar una cultura ciudadana que permita consolidar los valores de hospitalidad, alegría y buena convivencia que siempre caracterizaron a los cruceños. Santa Cruz ya es líder. El valor de la resiliencia, con alegría y amor por esta tierra, son la llave para avanzar.

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