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Dice la encuesta de la iniciativa Tu voto cuenta, de la Fundación Jubileo y otras organizaciones, que según la tendencia recogida en los últimos días, y haciendo la proyección de los votos válidos, el 18 de octubre el candidato Luis Arce del Movimiento al Socialismo (MAS) alcanzaría 42,9 por ciento de los votos, seguido por Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC) con 34,2 por ciento.

Es decir, estarían a una distancia de 8,7 puntos porcentuales, lo que quiere decir, en pocas palabras, que al MAS le falta sumar 1,3 por ciento de votos para ganar la elección en primera vuelta. Así, Luis Arce estaría jurando como presidente de Bolivia el sábado 14 de noviembre.

El tercer actor en la preferencia electoral, según la encuesta de Jubileo, es Luis Fernando Camacho de la agrupación Creemos, con 17,8 por ciento de los votos. Después vienen cuatro candidatos minoritarios que juntos suman 5,2 por ciento.

El estudio de Jubileo es de carácter nacional, es decir que no contempla la tendencia del voto de los bolivianos residentes en el exterior del país, que significa aproximadamente el 3 por ciento del padrón electoral.

Si se considera que la mayor comunidad boliviana en el exterior está concentrada en Argentina, donde históricamente el voto ha favorecido al Movimiento al Socialismo, se podría prever que ese electorado le daría a Luis Arce el poco más de un punto que le falta para llegar a la Presidencia sin necesidad de ir a la segunda vuelta.

A los partidos oponentes al MAS no les alcanzó, a juzgar por los resultados de estos últimos estudios de opinión, la renuncia de Jeanine Áñez a su candidatura, que se produjo por su baja aceptación en las encuestas y para favorecer, en teoría, una mayor concentración del voto contra la opción del Movimiento al Socialismo.

En esas condiciones estadísticas, Bolivia llegará este domingo 18 de octubre a celebrar las elecciones que repetirán el ejercicio del 20 de octubre, anulado por serios indicios de fraude, y con siete candidaturas pugnando por una sola silla.
Una vez más, como vino ocurriendo en los últimos tres quinquenios, las opciones alternativas al Movimiento al Socialismo llegan fraccionadas, una de las condiciones que favorecen al partido de Evo Morales, como él mismo lo dijo este jueves en un foro con aliados internacionales, donde señaló ‘La ventaja que tenemos es que ellos están divididos y nosotros solos, superando algunos problemas internos”.

Pese a los señalados ‘problemas internos’ que Morales no especificó, y si se consolida la tendencia anunciada por Jubileo, lo que el MAS habrá demostrado una vez más el 18 de octubre que representa una fortaleza política sólida y unitaria en el país, a diferencia de los otros partidos y agrupaciones, que pese a sus pobres arrastres hacen gala de una soberbia y un egocentrismo que colocan las posibilidades de la alternancia en el poder a unos cuantos años luz de Bolivia.

Hay candidatos tan minúsculos que si bien tienen el derecho de participar en elecciones, no demuestran mayor interés en el país ni siquiera al comprobar su inviabilidad, pero sí creen en sus artificiosas proyecciones de victoria que solo existen en sus propias mentes. 

Y hay otras candidaturas de mediana fuerza que se definen principalmente por la soberbia, que los hace incapaces de viabilizar un proyecto de poder nuevo con alguna posibilidad de victoria. Así está Bolivia a ocho días de las elecciones.