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El MAS en su laberinto

Williams Herrera Áñez 26/10/2019 03:00

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El Gobierno del MAS ha tenido, en general, una administración privilegiada, como ningún otro en la historia republicana. 

Ha tenido el tiempo suficiente para poder planificar, comenzar y ter­minar de transformar y ordenar el Estado boliviano; por ejem­plo, perfeccionar los gobiernos subnacionales y consolidar todo el proceso autonómico; la insti­tucionalización, fortalecimiento y modernización del Estado, la industrialización de los recursos naturales, etc. 

En fin, ha tenido el tiempo para resolver los pro­blemas de los servicios básicos de salud, educación, administra­ción de justicia y construcción de carreteras. Ha tenido el tiempo, igualmente, para combatir y erra­dicar la corrupción.

Evo Morales ha tenido el tiem­po, en efecto, para elaborar y con­cretar políticas públicas, de largo plazo e impacto social y pasar a la historia como un estadista. 

El presidente gobierna inin­terrumpidamente 15 años y con unas condiciones excepcionales de estabilidad política, bonanza económica, y una mayoría abso­luta. En realidad cosechó lo que sus antecesores habían sembra­do, pues esa bonanza económica se debe a la ley promulgada por Hormando Vaca Díez, que permi­tió modificar los contratos petro­leros, y aumentar los impuestos al Tesoro General desde 2006 hasta el 2012 en 5 veces, pasando de Bs 40.000 millones a Bs. 221.000. 

A diferencia de los gobiernos “neoliberales”, que pactaban la gobernabilidad, el MAS tuvo una mayoría absoluta de dos tercios en la Asamblea Legislativa, que le permitía usar y abusar del po­der.

Y como prueba existen bo­livianas y bolivianos exilados, refugiados y perseguidos políti­cos y los casos Terrorismo, Cha­parina, La Calancha, El Provenir, que deben aclararse no solo para conocer la verdad de los hechos y a sus autores materiales e inte­lectuales, sino también para re­poner la paz y la reconciliación con sus familiares. 

En el gobierno del MAS se vul­neró la libertad de expresión, y el derecho a emitir las ideas por cualquier medio de difusión, sin censura previa. 

Los medios de co­municación independientes fue­ron etiquetados como el “cártel de la mentira” y censurados.

Este gobierno pasará a la his­toria, no obstante, como el que ha buscado (y conseguido) per­forar el sistema constitucional y democrático. 

La forma en que se aprobó el texto Constitucional en la Asamblea Constituyente, tenía que haber encendido las alarmas. Lo más paradójico y aberrante del proceso constituyente fue que terminó subordinada al en­tonces Congreso Nacional (que tanto criticaba) donde un redu­cido número de constituyentes y parlamentarios, terminaron el 21 de octubre de 2008 firmando un pacto que permitió realizar “ajustes” al texto constitucional. 

También los actuales gober­nantes se burlaron del referén­dum del 21 de febrero de 2016, pese a que nadie puede estar por encima de la voluntad del pue­blo. La sentencia constitucional 84/2017 de 28 de noviembre, no podía desconocer, menos anu­lar o dejar sin efecto el resultado de este referéndum. 

Finalmente, Evo Morales y Álvaro García, lo­graron imponerse y habilitarse por cuarta vez como candidatos, cuyos resultados fueron cambia­dos en cuanto la tendencia era que había una segunda vuelta electoral. 

Evo Morales siempre impuso su sello personal “yo le meto nomás aunque sea ilegal y después que vengan y arreglen los abogados”.