Opinión

El mensaje y la continuidad

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7 de agosto de 2017, 10:32 AM
7 de agosto de 2017, 10:32 AM
En una etapa de su mandato en la que se siente el natural desgaste y las dificultades de la disminución notable de los ingresos estatales derivados mayormente de los hidrocarburos, el presidente Evo Morales ha enfocado su mensaje de ayer en el anclaje de la permanencia de cifras que fueron importantes en una década de extraordinaria bonanza económica, no solo para Bolivia, sino para el común de los países latinoamericanos emergentes. El mensaje, convertido otra vez en un informe-balance de sus 11 años, ha insistido en la fórmula comunicacional, repetida cada feriado patrio, que resalta las diferencias de la Bolivia anterior a Morales respecto a la Bolivia actual. 

 

Evidentemente, hubo cambios durante los últimos 11 años en la composición de los ingresos del Estado, sobre todo por la nacionalización de los hidrocarburos y un comportamiento generoso de los precios del petróleo. El auge ayudó a incrementar el PIB, las reservas internacionales del BCB, los depósitos de la banca, la inversión pública y el ingreso per cápita. No obstante, la bonanza ha sido insuficiente para estructurar una matriz productiva diversificada, por lo que, cuando el ciclo cambia y la economía se desacelera, como ocurre ahora, vuelve el riesgo de desandar el camino andado. 

 

En ese contexto de desaceleración económica, el presidente ha repetido que los tiempos anteriores a los de su administración fueron peores y, consiguientemente, él  y el vicepresidente serían la dupla que garantiza el futuro con la llamada agenda del bicentenario. Después de tiempo, Evo Morales también reconoce que hay un descenso de la economía, que subió ligeramente el desempleo, que siguen habiendo millones de pobres en Bolivia y que varios proyectos regionales quedaron truncos por la crisis del gas. No obstante y conocedor, tal vez, de que la economía se mueve por expectativas, el presidente dijo que acabó el lamento, que Bolivia está unida y que hay recursos naturales como el litio para garantizar un futuro estable. 

 

Más allá de la retórica, el anuncio más novedoso de su mensaje de ayer es su intención de dar créditos a los municipios y gobernaciones para que destraben proyectos suspendidos por la caída de los ingresos del gas. El futuro depende en el mediano plazo de que el Gobierno ejecute proyectos viales como el corredor bioceánico y que haga despertar de una vez al agro, a la minería, a la energía y a los hidrocarburos. Evo Morales, que comenzó su gestión con un fuerte discurso de cambio, enarbola ahora la bandera de la continuidad para cosechar adhesiones y reproducir su mandato. 
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