Opinión

El miedo, el gran enemigo de Europa

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13 de marzo de 2017, 4:00 AM
13 de marzo de 2017, 4:00 AM

A las puertas de la celebración del 60.º aniversario de la Comunidad Económica Europea y de una trascendental cumbre, el 25 de marzo, en Roma, que se augura crucial para el futuro de la UE, cuatro dirigentes europeos, Angela Merkel, François Hollande, Mariano Rajoy y Paolo Gentiloni, se reunieron recientemente en París para preparar la respuesta adecuada a los retos de quienes, en el mundo, apuestan por las soluciones populistas y el repliegue de los derechos, el aislamiento, el proteccionismo y el rearme bélico o, como en el caso del brexit, de los que pretenden que en solitario podrán enfrentarse mejor a los problemas del mundo globalizado.

Sobre este panorama tan convulso, que amenaza la esencia de la democracia y las perspectivas de futuro de la UE, el grupo informativo Europa publicó de forma conjunta una entrevista al presidente de la República de Francia, François Hollande, anfitrión de la reunión de París, en la que, entre otras referencias de interés, abre la puerta a una Unión Europea con distintas velocidades. “Durante mucho tiempo ha suscitado mucha resistencia. Pero hoy es una idea que se impone. Si no, Europa explotará”. Agrega: “Seamos francos, algunos estados miembros no se incorporarán jamás a la zona euro. Tomemos nota. Y no les esperemos para profundizar en la unión económica y monetaria”. 

El presidente francés propone que los estados miembros dispuestos a avanzar lo hagan en políticas de defensa, armonización fiscal y social, investigación y cultura, en ofertas para refugiados políticos o en proyectos de mejora para la juventud, y que puedan hacerlo sin obstáculos de los gobiernos que no están por esa labor y a fuerza de querer hacerlo siempre todo a 27 (países), el riesgo es no hacer nada en absoluto.

Desde hace unos años, una parte de la opinión pública europea ha venido reclamando a los dirigentes europeos y a los gobiernos la toma de decisiones sobre el futuro de la UE para hacerla más efectiva y para que sus beneficios lleguen realmente a los ciudadanos. Se avanzó mucho. Pero los retos actuales y el cambiante y confuso panorama mundial están a punto de provocar un colapso que, si se quiere evitar, obliga a asumir unas conclusiones que no son las que hace unos años prevalecían. El sistema de valores que se dieron los padres de la UE sigue plenamente vigente y es imperativo para los europeos defenderlo. El miedo es ahora el gran enemigo de la Unión Europea 

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