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Cinco días después del levantamiento popular en Cuba contra la dictadura de ese país, reclamando libertad, alimentos y medicamentos, se desconoce cómo terminó aquella movilización espontánea de la gente en varias ciudades y poblados de la isla, aunque se sabe que el Gobierno de Miguel Díaz-Canel retomó el control de las calles con el uso de la fuerza y la represión.

Durante las primeras horas de las protestas se podía saber lo que estaba ocurriendo gracias a transmisiones en vivo que varias páginas independientes realizaban por redes sociales. Pero de pronto se hizo el silencio y desde entonces no se supo nada más; el Gobierno cubano ordenó el corte del internet en todo el país y por tanto también de las redes sociales como Facebook, Whatsapp, Youtube, Instagram que informaban de las movilizaciones.
Entonces Cuba quedó más aislada que nunca y no hubo manera de conocer no solo las informaciones, sino tampoco la situación de un número indeterminado de detenidos; lo poco que se dijo vino de la voz de autoridades del régimen, que no ahorró adjetivos para descalificar las protestas, las mismas que dijo fueron organizadas por Estados Unidos.

Se informó de la muerte de una persona, pero no se dio ningún detalle de las circunstancias en que falleció. Es difícil determinar si fue el único muerto, así como tampoco se conoce la cantidad de personas detenidas.
Lo que sí se conoció son nuevas imágenes que circularon por redes, las mismas que había que validar y discernir en medio de una avalancha de noticias falsas que circulaban por esas plataformas.

Entre las auténticas, se puede identificar unas imágenes en que se ve a decenas de buses desde donde bajaban policías vestidos de civil, armados con palos y bates de beisbol, quienes iban al encuentro de los manifestantes para reprimirlos.

Por las escasas informaciones que llegan de Cuba después del histórico domingo 11 de julio, se sabe que más que la calma reina el miedo en la gente porque el régimen ha salido a reprimir y a detener a un número desconocido de líderes de la movilización, de quienes se desconoce su paradero.
La directora para las Américas de la organización Amnistía Internacional, Erika Guevara-Rosas, ha denunciado que esa institución ha registrado al menos a 247 personas que han sido detenidas o que están desaparecidas. Dijo que también se han verificado imágenes de gente joven que está recibiendo armas para monitorear la ciudad.

Se informa igualmente que el país ha sido prácticamente sitiado por militares, los mismos que actúan en colaboración con policías vestidos de “paisanos”, como los llaman allá, tropas especializadas de la Policía y funcionarios del Gobierno que salieron a manifestar su apoyo al gobierno de Díaz-Canel con protección militar.
El miércoles, el gobierno de Díaz-Canel autorizó a los viajeros la libre importación temporal de alimentos, medicamentos y productos de aseo de manera excepcional hasta el 31 de diciembre, sin límite de valor y libre de pago de aranceles.
La medida, insistentemente solicitada en el pasado por organizaciones de académicos e intelectuales, fue finalmente aprobada como una respuesta a la demanda de alimentos y medicamentos de las movilizaciones del domingo 11.

Sin decirlo, la dictadura cubana acepta que no tiene condiciones para proveer de alimentos, medicamentos y artículos de aseo personal a la población y delega la responsabilidad de la provisión de esos productos a los familiares exiliados de las familias cubanas, principalmente en Miami, a quienes paradójicamente denigra con adjetivos irreproducibles.



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