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8 de agosto de 2017, 4:00 AM
8 de agosto de 2017, 4:00 AM

Considerando las variables de nuestra realidad, gran extensión territorial, poca población, ausencia equilibrada de servicios públicos básicos, presión migratoria sobre la población originaria indígena campesina, falta de competitividad de la producción alimentaria en zonas tradicionales, hemos encontrado que una respuesta a esas situaciones es que las ciudades intermedias cumplan tres condiciones prácticas: nodos de servicios públicos, que se desarrollen áreas de seguridad alimentaria y que se generen capacidades económicas y emprendimientos sociales que fortalezcan la cohesión social, con el turismo sostenible como instrumento.

Quienes vivimos en ciudades capitales, le hemos perdido el respeto a la distancia para el acceso a servicios. Regularmente, a 10 cuadras a la redonda de donde vivimos tenemos todos los servicios básicos necesarios para nuestra vida cotidiana. Centro de salud, mercado, escuela, banco, oficinas públicas de registro civil, carnetización, transporte, ocio productivo… en las áreas rurales y provinciales el acceso a muchos de esos servicios se mide en kilómetros de distancia, y se debe realizar un viaje para cada uno de ellos. Con el riesgo de que falte un documento o le digan ‘vuélvase mañana’. La burocracia insensible juega un papel perverso con las necesidades simples.
Las ferias productivas en las áreas rurales siguen siendo un punto de encuentro entre la producción y el consumo. La sociedad y la economía se reúnen los fines de semana para intercambiar productos y dejar en evidencia la capacidad productiva o las dificultades que generan el cambio climático y los precios internacionales. Un aliento a la seguridad alimentaria básica en las áreas rurales en torno de ciudades, es una respuesta a una situación que cada vez se hace más preocupante.

Y el turismo sostenible es la suma de potencialidades presentes en el imaginario colectivo. Los 339 territorios autónomos locales tienen un capítulo en sus propuestas de desarrollo, relacionadas con el turismo. Y aunque no hagamos todavía lo que debemos hacer en esa materia, sin duda es una ventaja comparativa a la hora de plantearnos el turismo como la opción económica y social más importante de desarrollo para Bolivia.

Estas tres condiciones deben estar integradas en un territorio, con calidad de nodos de articulación, y que cubran la integralidad del espacio permitiéndoles a los habitantes tener los servicios totales a una distancia prudente de donde vive. Hemos comprobado, por lo que ocurre en América Latina, que esta respuesta no resolverá el proceso migratorio, pero evitará que las personas tengan que ir más lejos a buscar respuesta a sus necesidades.    

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