Opinión

El momento de una oposición en apuros

El Deber logo
16 de septiembre de 2018, 4:00 AM
16 de septiembre de 2018, 4:00 AM

El Gobierno ha encontrado en la Ley de Organizaciones Políticas la oportunidad que buscaba para validar con los votos de su militancia el binomio Morales-García Linera y para presionar a los opositores con un apretado calendario electoral. La norma impulsada por el Tribunal Supremo Electoral le hizo un gran favor al oficialismo, que busca sacar ventaja de las dificultades de la oposición para estructurar militancias, articular alianzas y consensuar candidaturas.

El primer efecto de la maniobra oficialista en el Legislativo, con la veloz aprobación de la polémica ley, es el dilema que se le ha presentado a los opositores de competir electoralmente sin afectar la lucha principista de la defensa del No en el 21-F. Al aceptar la pugna en las urnas con el binomio masista, la oposición corre el riesgo de ser vista como funcional a Evo Morales. Hay sectores y plataformas ciudadanas que reclaman como prioridad impedir que el presidente se vuelva a postular. Para estas organizaciones solo se debe ir a la votación presidencial si Evo declina, lo que parece imposible con el impulso que le daría las primarias del 27 de enero de 2019.

Frente al dilema, los principales líderes opositores han argumentado que la defensa del 21-F y las primarias no son procesos excluyentes y que deben avanzar en paralelo, ya que igual habrá elecciones generales en octubre del próximo año y no se puede perder más tiempo, puesto que la tardanza ayuda al masismo que ya está en campa- ña. De alguna manera los adversarios de Evo Morales se han ido alineando con esta idea y han despejado un primer factor de roce entre ellos y con las plataformas.

El calendario aprobado en los recientes días plantean otras dificultades. Por ejemplo, si Carlos de Mesa decide candidatear, tendrá menos de dos meses para conseguir un partido. Lo mismo puede ocurrir con algún otro líder que quiera debutar en elecciones y que no tenga una estructura con militancia.

La nueva norma obliga también a registrar alianzas antes de las primarias de enero. Esto acelera los tiempos para que los opositores negocien la conformación de un bloque único que enfrente al binomio del MAS. Algunos analistas consideran que la unidad de la oposición o la candidatura única dan más chance de vencer que la dispersión del voto entre varios postulantes. Sin embargo, las aspiraciones individuales y las diferencias ideológicas o generacionales son evidentes y pueden estimular una confrontación previa que haga fracasar acuerdos antes de las primarias.

Como se ve, no es nada fácil el escenario para los opositores, que, pese a todo, tienen ahora un momento más favorable que los anteriores por el desgaste acelerado del gobierno de Morales. Después de más de una década de derrotas, las encuestas muestran que la oposición puede vencer al MAS, pero siempre que no se divida y que ofrezca una alternativa distinta y renovada al electorado. Esto no se vislumbra aún en lo inmediato.

Tags