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1 de abril de 2018, 4:00 AM
1 de abril de 2018, 4:00 AM

Museo de historia natural, ¿qué es? Podríamos hacer una encuesta a los más de un millón de habitantes de esta ciudad y percibo que aunque se estratifique la misma, habría dispersión significativa en las respuestas, esto es, no tendríamos en general mucho conocimiento preciso al respecto.

Quizás el resultado de la misma encuesta si la aplicamos en París o Londres sea algo diferente, y es que el parisino o londinense promedio no solo conoce, sino valora un tanto más sus museos de historia natural, y cito a estas ciudades no en un sentido peyorativo, sino simplemente porque las mismas tienen una tradición de naturalistas de larga data y que se remonta a periodos históricos victorianos. 

Basta ver las aventuras de Darwin o d'Orbigny para tener una idea al respecto; pero dejemos de lado por hoy a estos entrañables amigos. Los museos han evolucionado y en muchos casos han dejado de ser solamente repositorios de especímenes naturales; sean plantas, animales, fósiles y rocas. Hoy existen países inteligentes que tienen en estos centros de investigación puntas de lanza que han logrado vincular el valor natural de sus recintos y lo que contienen: a la tecnología, la inteligencia artificial, la medicina, la economía, la seguridad alimentaria, etc. Pasando de ser lugares interesantes y románticos, a ser verdaderos centros estratégicos que aportan a la economía y tecnología de sus países.

¿De dónde piensan que viene la biónica y los fundamentos para el desarrollo de prótesis, fibras antibalas, adhesivos poderosos? O de otro lado, el conocimiento sobre centros de origen de plantas de alto valor alimentario donde está la chance genética del futuro. O, el conocimiento de genes que pueden reparar o sustituir segmentos de DNA para diversos propósitos médicos. En fin, mil y un razones para no solo conocer un museo de historia natural, sino valorarlo con otros ojos estratégicos que miren al futuro.  

En definitiva, un museo de historia natural ¡no es solo un lugar que resguarda muestras naturales! , de gran valor patrimonial por cierto; es un lugar con muchas respuestas para el futuro de países, regiones y departamentos, que inteligentemente deciden desarrollarlos y consolidarlos en sus agendas económica y tecnológica. Ellos saben que la naturaleza en más de 570 millones de años de evolución, ha resuelto muchos problemas que pueden ser una alternativa en nuestras incertidumbres humanas geológicamente recientes y esa información está almacenada en las colecciones científicas que vienen a ser como gigantescos servidores informáticos con teras y teras de lo que llamo biobytes, que es información biológica almacenada en colecciones científicas y útil en distintos ámbitos. 

Tuve la chance de pasar unos buenos años curioseando en las diferentes colecciones científicas del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, descubrí algunas cosas, pero lo más relevante fue entender que este museo (como otros) almacena millones de biobytes. Quizá los biólogos no hemos sido contundentes transmitiendo este mensaje al Estado, pero ya saben, el museo de historia natural de esta ciudad y sus biobytes están ahí, en la av. Irala entre Ejército y Velarde. La cápsula del tiempo se encargará de decir cuán inteligente al respecto fue en su tratamiento este departamento y este país… 

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