Opinión

El organismo electoral en el ojo de la tormenta

15/6/2020 03:00

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Walter Guevara Anaya

Hay tres maneras de resolver los conflictos sociales, sobre todo cuando se vuelven extremos. Si es que la furia por la pérdida de ingresos, el miedo al contagio y la incertidumbre política son atizados con éxito por el MAS, podemos llegar muy pronto a esos extremos.

La primera es contenerlos con gases lacrimógenos, balines y si fuera necesario balas. Si eso falla queda la lucha abierta entre las partes, hasta que una de ellas predomine sobre las demás. La segunda es la política. Para eso se han inventado las negociaciones, las conciliaciones, la conformación de pactos y de acuerdos entre los actores en conflicto.

La tercera es el voto, que es la política puesta en manos del pueblo. Votamos en el sindicato, en la OTB, en la empresa, en nuestro curso, en el club, en el partido político. Lo hacemos en todo el país en los momentos en los que hay que elegir entre personas y programas que nos ofrecen salidas divergentes a graves conflictos de intereses y soluciones a problemas comunes.

Las cosas se complican cuando denunciamos a los encargados de administrar las elecciones y sembramos desconfianza en ellos. Por eso el organismo electoral debe evitar a toda costa la más mínima apariencia de parcialidad. Eso es difícil cuando hay candidatos interesados en acusarlo de faccionalismo o de ineficacia para esconder sus propias debilidades o perfidias.

Tareas comentadas en orden

Antes de condenar a las autoridades electorales sin saber lo que hacen, es bueno tomar unos breves momentos para examinar algunas de sus tareas. Las podemos dividir en cuatro grupos: 1) las importantes pero no urgentes, 2) las urgentes, sean o no importantes, 3) las que pueden hacerse fácilmente y 4) las difíciles o que no están entre sus atribuciones legales.

Lo más urgente, importante y totalmente factible que puede hacer el organismo electoral es eliminar las restricciones a las encuestas, permitiendo su publicación inmediata. Cualquier acuerdo entre los candidatos respecto a una reducción de candidaturas o pactos sobre una sola candidatura depende en gran medida de lo que señalen las encuestas.

Los candidatos que estén en tercer lugar o más abajo en la mayoría de las encuestas deberán considerar su declinación y ofrecer su apoyo a quien esté mejor posicionado. Una resolución de Sala Plena puede eliminar las restricciones a las encuestas en un par de horas. El efecto de esa pequeña decisión sobre el filtrado de candidaturas podría tener un alcance histórico.

En cuanto a la determinación de la fecha final de la elección, eso está en manos del virus. El organismo electoral acaba de apostar por el 6 de septiembre, introduciendo una oportuna cuota de certidumbre en el panorama electoral. Si el virus le gana la apuesta, debe decidir si nuevamente prefiere compartir la decisión de una nueva fecha con la aviesa bancada del MAS en la Asamblea Plurinacional o asumir sus atribuciones de fijarla por sí solo de acuerdo a ley.

El virus como agente de cambio

A partir de un virus estamos viendo nacer un nuevo país sin que el viejo termine de morir. ¿Qué nos dicen de eso los candidatos? Los votantes necesitamos saber si son capaces de proponer soluciones prácticas a los problemas emergentes de la pandemia. El organismo electoral debe exigirles que actualicen sus propuestas. Lo puede hacer de inmediato.

El miedo al contagio puede provocar un gran ausentismo el día de la elección. Si eso sucede, el próximo gobierno nacerá con muy poca legitimidad. Hay muchas maneras de resguardar la salud de los votantes para que no se queden en casa el día de la elección.

Se pueden establecer recintos más numerosos con mesas más espaciadas. Es de sentido común capacitar a todos los votantes y jurados de mesa para que usen barbijos, mantengan una distancia segura y acudan a las urnas con gel de alcohol para sus manos.

Hay que evaluar si se pueden programar votaciones presenciales en días y horas diferentes por terminación del carnet de identidad. Para las personas mayores y las de salud delicada es de vida o muerte que se habilite la votación por red o por algún courier contratado al por mayor.

La capacitación de miles de jurados electorales de todas las edades y condiciones se puede llevar a cabo por internet. Al mismo tiempo hay que anticipar y neutralizar todas las acciones fraudulentas que aprovechen de estas medidas.

La organización y conducción de los debates es una tarea central del organismo electoral. Se los debe reglamentar y programar sin demora. Para su difusión sin riesgos se justifica la organización de una cadena nacional de radios y televisiones. También es importante que se reglamenten las condiciones de la campaña oficial, empezando por las proclamaciones.

Destacados expertos discrepan sobre si existe o no existe una desproporción indebida entre el voto rural y el urbano. Es importante aclarar este problema mediante un estudio serio, por más que el organismo electoral no tenga atribuciones para modificar la normativa aplicable.

Una tarea de la mayor importancia y urgencia es la depuración del padrón electoral. Esto toma mucho tiempo y esfuerzo. La postergación de la fecha de las elecciones permite hacerlo con transparencia y precisión. Se lo puede hacer con apoyo de organismos multilaterales que tienen distinguidos expertos en la materia. Salvador Romero fue uno de ellos en su momento.

La inscripción de nuevos votantes en el extranjero se puede reabrir solamente si se disponen maneras de que no afecte la integridad del padrón electoral. Con el debido cuidado se puede extender la inscripción a la gente que haya cambiado de domicilio. De esa manera pueden determinar el nuevo recinto donde les toca votar, sin que se los prive del derecho a elegir.

Es oportuno evaluar si se puede adoptar una modalidad de inscripción automática para todos los bolivianos que cumplan la edad de votar. Todos los que estén inscritos en el Registro Civil pueden ser transferidos al Padrón Electoral al cumplir 18 años, siempre y cuando existan modalidades de purgar a los que se den modos de hacerlo de manera fraudulenta.

Finalmente, hay que aplaudir la decisión recientemente tomada de que se empadronará a más de cien mil jóvenes que cumplirán la edad de votar hasta el día del sufragio. Muchos de ellos participaron en la Resistencia de las Pititas. Sus mayores pensaban que eran indiferentes. Es un orgullo para el país que se incorporen a una ciudadanía plena y ejerzan su derecho a votar.

Una mirada rápida al futuro

Para que no se repita la bochornosa re-re-re-elección de Evo sin caer en el otro extremo es muy importante la elaboración un estudio constitucional sobre si es o no conveniente mantener una sola re-elección presidencial inmediata, independientemente de lo que se piense sobre la postulación de Jeanine Añez, que por supuesto no lo es a una re-elección.

Para el caso particular de Jeanine es urgente una reglamentación de lo que puede o no hacer cualquier candidato cuando ejerce la Presidencia de la República. En el mismo sentido conviene redactar y publicar un manual de ética para candidatos, partidos y coaliciones, así como una guía para una adecuada cobertura mediática de la campaña electoral.

No es urgente ni conveniente, por lo distractivo que puede ser, que el actual organismo electoral se constituya como parte en los procesos penales contra las previas autoridades acusadas de fraude electoral, así como en los procesos civiles que se deben seguir para recuperar los gastos inútiles de las elecciones pasadas.

Puede ser mucho más distractivo si, en ejercicio de su legítima función jurisdiccional, el actual Tribunal Nacional Electoral emprendiera una cantidad de procesos contra los responsables de los pasados delitos electorales. Solamente a la luz de lo sucedido con el anterior organismo electoral conviene esta única vez dejar a la justicia ordinaria la iniciativa de juzgar lo que son propiamente delitos electorales.

Para darle mayor independencia y jerarquizar a la justicia electoral, hay que separar en dos diferentes salas del organismo electoral a la función administrativa de la función jurisdiccional. No puede ser que cuando los administradores de una elección cometen fraude, sean ellos mismos los encargados de juzgar esos delitos.  

Otro tema importante es el referido al respeto del voto que se consigna en las actas electorales. Este respeto se basa en el llamado principio de preclusión. Lo registrado y firmado ya no se altera. Las actas electorales no pueden ser modificadas por ningún nivel superior de la administración o la justicia electoral.

En cada elección se deben explicar los alcances precisos del principio de preclusión para no volver a permitir que niveles superiores alteren los resultados. Por el momento se debe dar una respuesta convincente de cómo se aplica este principio a los pedidos de que se reabra todo el proceso electoral, incluyendo la inscripción de nuevos candidatos, partidos y alianzas.

 

El hipnótico encanto de los autócratas

Desde que se fundó Bolivia en 1825, los bolivianos estamos tratando de entrar a contrapelo en la democracia y la modernidad. Los candidatos que repudian los acuerdos electorales calculan que pueden estar en sintonía con ese contingente retrógrado de votantes.  

Tal como lo expresa su pronunciamiento del 2 de junio, “el organismo electoral ha sido en el transcurso del año, el único lugar donde todas las fuerzas políticas han podido reunirse, expresarse, manifestar sus discrepancias y, en última instancia, concertar.”

Algunos candidatos inseguros o declinantes se han mostrado reacios a esta convocatoria. Por buen o mal cálculo han atacado a las autoridades electorales. Este deplorable ejemplo puede tener eco en mucha gente.

Esto no sorprende si tomamos en cuenta la deficiente cultura política de nuestro país. Hay una muchedumbre siempre lista para echar el mejor organismo electoral a su basurero favorito, que ya está lleno de políticos ineptos, corruptos y lambones, lo merezcan o no lo merezcan.

 

Una mayoría de estos temibles acusadores prefieren gobernantes despóticos que se eternizan en el poder y no rinden cuentas. La oposición a la candidatura de Jeanine Añez se debe en parte a que no tiene, como por ejemplo lo tuvieron en abundancia el General René Barrientos Ortuño o el indígena Evo Morales Ayma, ese perfil demagógico y populista que el pueblo adora.

Por todo esto es muy importante y sumamente urgente que el organismo electoral lance de una vez un serio y muy bien pensado programa de educación democrática de largo plazo. El Servicio de Fortalecimiento Democrático que fue copado por el MAS en el mismo seno del organismo electoral debe ser recapturado y reacondicionado para este propósito.

Hay paz en el ojo de la tormenta

Las elecciones libres y transparentes permiten conjugar los intereses de diversos actores. Al organizarlas el organismo electoral funciona como eje de la paz social. Solamente los que apuestan por la violencia y el caos como su método preferido de volver al poder pueden desear que el actual organismo electoral no tenga el mayor de los éxitos.

 

Cuando los opinadores lo hacemos tiras no nos damos cuenta que es el cimiento de la institucionalidad democrática. Nuestra convivencia pacífica depende de su buen desempeño. Por frustrados que estemos, descalificarlo es una actitud irresponsable, irreflexiva y suicida. Por supuesto que hacerle críticas y sugerencias bien fundamentadas es otra cosa.

Por más que esté rodeado de una vorágine de insultos gratuitos y de acusaciones infundadas, el hecho de estar en el ojo de la tormenta le brinda al Presidente Salvador Romero un lugar de extrema tranquilidad para continuar con su, hasta el momento, impecable gestión.