Opinión

El oro peruano

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6 de marzo de 2017, 4:00 AM
6 de marzo de 2017, 4:00 AM

E l diario El Comercio, de Lima, volvió a tocar hace poco el tema del oro peruano que es extraído por las empresas agrupadas en la ‘minería ilegal’ y que es traído a Bolivia de contrabando, para que sea reexportado como boliviano. Lo que en Perú se llama ‘minería ilegal’ es lo que en Bolivia se llaman ‘cooperativas auríferas’, sin definir si están o no dentro de los esquemas de regulación de la actividad, porque no se sabe si son legales o ilegales. La definición peruana parte de observar que esas empresas no tienen registro legal y no respetan las normas referidas a la protección del medioambiente, exactamente lo que hacen las ‘cooperativas’ bolivianas.

Dice el diario limeño que 252 toneladas del oro producido con esos métodos son llevadas a Bolivia, Chile y Brasil a través de canales ilegales. Anteriores informes de diarios peruanos dan cuenta de que el oro, extraído en la cuenca del río Madre de Dios, es vendido en Bolivia junto a cargamentos de droga producida en esa misma zona de la Amazonia peruana, en la confluencia de los ríos de lo que se conoce como el Vraem (Valle de los Ríos Apurimac, Ene y Mantaro).

El panorama se complica aún más en Bolivia si se lee el informe del ingeniero Jorge Espinoza Morales, experto en minería, quien dice que el Gobierno nacional disminuyó la tasa aplicada a las regalías del oro peruano reexportado desde Bolivia. Un cuadro que ofrece el experto dice que la regalía que pagaban para su exportación quienes comerciaban ese oro antes de la llegada de este Gobierno era de un 7% y que desde entonces fue bajando al 2,5%.

Dice Espinoza: “El absurdo máximo se dio en 2012 cuando se pagó apenas 7,8 millones de dólares por una exportación de 1.215 millones de dólares (0,6%), por la que debió pagarse 85,1 millones. Por el escándalo suscitado, los siguientes años se pagó más pero erróneamente, porque dichos exportadores debieron pagar el 7%, que debía y debe controlar el Senarecom”.

De lo que se desprende que algunas exportaciones son incluso prohibidas por el Gobierno, pero otras no solamente son permitidas, sino alentadas por este tipo de medidas inexplicables, que terminan beneficiando a quienes incumplen las leyes. 

Este tipo de políticas desalientan a quienes cumplen las leyes en el país, mientras que los otros son alentados y premiados. Hay aquí una confusión de criterios que debería remediarse 

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