Opinión

El papa de la paz

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12 de septiembre de 2017, 4:00 AM
12 de septiembre de 2017, 4:00 AM

El papa Francisco dejó tierra colombiana con un mensaje contundente a favor de la paz en Colombia, un país aún polarizado por los procesos abiertos con las organizaciones guerrilleras FARC y ELN, tras más de 50 años de guerra civil interna.

El pontífice fue claro en señalar que la reconciliación es el horizonte al que los colombianos deben apuntar si quieren establecer un nuevo escenario de convivencia política que abandone en el pasado las heridas de la confrontación armada que causó más de 220.000 muertos y 5,7 millones de víctimas desplazadas por guerra.

Si bien el Gobierno encabezado por Juan Manuel Santos obtuvo un histórico acuerdo de paz con las FARC y se encamina a establecer otro con el ELN, el proceso es tremendamente complejo y frágil, lo que demanda todo el respaldo de los diversos sectores políticos y sociales involucrados, y un fuerte apoyo internacional.

En ese contexto, el apoyo de Francisco a la consolidación de la paz en Colombia es fundamental.

No por nada, el papa ha señalado que la venganza no puede ni debe dominar los ánimos de los afectados por décadas de enfrentamientos. Sin embargo, el pontífice también ha destacado la necesidad de buscar la verdad histórica como parte del proceso para curar las profundas heridas que todavía afectan al pueblo colombiano.

Francisco ha demostrado que es un conciliador entre hermanos separados por las guerras y las diferencias ideológicas. El restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba es apenas un ejemplo de la capacidad que tiene Francisco, y la diplomacia vaticana, para encarar graves conflictos internacionales.
Sin embargo, con la voluntad papal no será suficiente para que Colombia encuentre la ansiada paz. Los sectores más radicalizados, especialmente aquellos vinculados al expresidente Álvaro Uribe, todavía tienen gran influencia. 

Francisco ha advertido que, incluso, hay un riesgo de que la paz fracase si en el balance no pesan más los movimientos políticos conciliadores que los que aún buscan la revancha.

A diferencia de las visitas a Bolivia, Ecuador, Paraguay y Cuba, el papa Francisco llegó a un país dividido por el proceso de paz y por las rémoras de la confrontación. Es de esperar que la acción papal permita encontrar caminos para la reconciliación que consoliden un proceso que importa no solo a los colombianos sino al mundo entero. 

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