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¿El Gobierno de Luis Arce será en realidad un Gobierno de Luis Arce o de Evo Morales? Es la pregunta más recurrente que los periodistas le han hecho, no sin cierta incomodidad, al aún candidato ganador -será presidente electo cuando el TSE declare oficialmente su victoria- y él ha tenido una respuesta uniforme con todos ellos: ‘Evo Morales no va a tener ningún rol en nuestro Gobierno’; ‘Él puede venir al país el rato que quiera, porque es boliviano, pero en el Gobierno yo tengo que decidir quién entra y quién no’.

En tanto, el propio Evo Morales ha estado dando señales algo contradictorias a ese respecto: por un lado ha estado señalando determinados lineamientos del futuro Gobierno, como el lunes, al anunciar que buscará el relanzamiento de Unasur y se establecerán relaciones diplomáticas incluso con Estados unidos, ‘pero de respeto mutuo’.

Y por otra parte, Morales afirmó el miércoles que no asumirá ningún cargo en el Gobierno de Arce y aseguró que ‘Lucho es presidente, él tiene que gobernar con su equipo y nuestra obligación es acompañar para una buena gestión’.

A la vez, dijo en estos días que el MAS no es revanchista ni vengativo, que no asumirá represalias, pero que la justicia debe identificar y procesar a quienes, en su opinión, promovieron lo que él llama ‘golpe de Estado’ tras las elecciones fraudulentas de 2019.

Las señales, por tanto, son en apariencia claras y firmes en el caso de las declaraciones de Arce, pero pueden prestarse a la confusión cuando la respuesta sale en la voz de Morales.

Es improbable, ciertamente, que Evo Morales tenga un cargo en el nuevo Gobierno; donde está la duda es en si él será algo así como el poder detrás del poder, es decir, en el nivel de influencia directa que podría ejercer desde la sombra sobre el futuro presidente Arce.

La sabiduría popular dice que más que las palabras, lo que más vale son los hechos, de manera que solo el tiempo dirá si Evo Morales cumple su palabra de dejar gobernar en paz a Luis Arce.

Bolivia no tiene un antecedente reciente de una situación como la que se presentará desde el día que Arce jure a la Presidencia; como lo tiene, por ejemplo, la vecina Argentina, donde el presidente es Alberto Fernández, pero en la población argentina es muy extendida la sospecha de que quien en realidad tomas las grandes decisiones políticas de ese país es la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Quien no esperó mucho para mandar un mensaje al expresidente sobre este asunto es el excandidato Jorge Quiroga, quien hizo notar que sin jets presidenciales, sin aparato estatal, sin publicidad, sin un TSE servil y sin fraude, Luis Arce sacó más votos que Evo Morales, por lo que, en palabras del también expresidente, Morales no debiera perder ‘la oportunidad de guardar silencio’.

Los que conocen el estilo particular de Evo Morales muestran escepticismo sobre sus palabras, y por ahora no se habla de la influencia que también podría tener el exvicepresidente Álvaro García Linera, que en el Gobierno de los 14 años tuvo gran protagonismo en las decisiones gubernamentales.

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