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El papel de los jóvenes

Juan Manuel Arias Castro 19/10/2019 03:00

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En medio de las marchas, de los tres cabildos multitudinarios, las manifestaciones y las protestas democráticas que hemos sido testigos, se han visto muchos rostros jóvenes, algunos tranquilos, otros exaltados, otros descompuestos y otros violentos pescando en río revuelto. Siempre ha sido así. Todas las expresiones populares son válidas y son parte del equilibrio democrático, pero lo que no puede pasar es el radicalismo y que ello fomente el odio entre los ciudadanos.

Se percibe, sobre todo, un desconocimiento de la historia reciente de Bolivia, avivado con desinformación sobre los hechos y las realidades del país. Tenemos que ser capaces de transmitir la información adecuada a nuestros jóvenes, no parcializada ni tendenciosa, ni contra las personas, desprovista de pasiones, sin resentimientos, construyendo una generación participativa que encuentre en la democracia las herramientas del cambio, la renovación política y la lucha contra la corrupción.

El Estado, los políticos, los profesores, los padres de familia, e incluso los empresarios, tienen que multiplicar los esfuerzos para impedir que el odio visceral y sectario se instale en nuestros niños y adolescentes. En los recientes cabildos llevado a cabo en las tres ciudades mas importantes del país, me sorprendió ver muchachos que eran apenas unos niños cuando este régimen se instaló en el país. Algunos de ellos ni deben recordar las gestiones de los anteriores presidentes al actual gobernante, pero se siente en el aire un odio generalizado que es preocupante.

Necesitamos una campaña nacional contra el odio, contra el odio a la derecha, el odio a la izquierda, el odio al sistema, el odio entre los hinchas de diferentes equipos, para que las próximas generaciones opten por la tolerancia y la participación ciudadana antes de lanzar piedras y bombas artesanales, romper vidrios, pintar paredes y buscar el daño ajeno.

En ese sentido me pareció muy positiva el aparecimiento de nuevas figuras, jóvenes, preparados, inteligentes y con un elevado espíritu democrático, quienes en las tres ciudades han demostrado que el dialogo, la democracia y el respeto a las ideas de los otros, son una práctica positiva y posible en nuestro país. Ellos dieron la vuelta a la pagina y ya no los enamora las arengas patrioteras que alguna vez juraron defender Santa Cruz y la democracia. Esta nueva generación está libre de esos complejos y van más allá, porque están mas conectados y son más sensibles a la verdad que a los discursos rimbombantes (llámese rugido del león) lo cual ellos ni lo han visto o no lo recuerdan. Los jóvenes tienen una gran responsabilidad de cara a las próximas elecciones y también la oportunidad de expresarse. Porque, pese a ser una tercera parte del censo electoral, los bolivianos entre los 18 y los 28 años son los que van a definir quién será el presidente de nuestro país en las elecciones de este domingo.

La percepción negativa, alimentada por el odio, las noticias falsas y las verdades a medias, se difuminan con rapidez escalofriante por las redes sociales. La percepción y realidad van por distintos caminos.

Si queremos un país con futuro debemos ser responsables en la información y el ejemplo que estamos dando a nuestros jóvenes, que incluya una educación que provea el conocimiento de nuestra historia, para que entiendan de dónde venimos y cómo pueden construir un mañana.