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El pecado original

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23 de octubre de 2017, 8:22 AM
23 de octubre de 2017, 8:22 AM

Alguien ha decidido relacionar al MAS con el narcotráfico, dijo el ministro de gobierno, Carlos Romero. Y desde ese momento se propuso demostrar que esa no es la verdad, o por lo menos no toda la verdad.

Difícil la tarea. Debe demostrar que el partido que mantiene como a su único líder, irreemplazable, al dirigente de los cocaleros del Chapare, que producen coca solo para el narcotráfico, no tiene relación con el narcotráfico.

Comenzó el ministro por desafiar a un candidato chileno a la Presidencia, José Antonio Kast, quien había propuesto que ese país cierre la frontera que tiene con Bolivia para evitar el ingreso de la cocaína, a hacerse un narcotest. Pensó que con esa ocurrencia había callado la boca del insolente.

Pero Kast le tomó la palabra, se hizo el narcotest y le pidió a Romero que hiciera lo mismo, pero lo retó a que también lo haga el presidente Evo Morales.

Romero entró, a partir de ese momento, en un  profundo silencio. Dio por terminado el intercambio de tuits con Kast.

Muy difícil la tarea, pues Bolivia, aunque algunos bolivianos no lo quieran admitir, es el único país del planeta que tiene como presidente a un dirigente de los proveedores de materia prima de una droga prohibida en todo el mundo.

En Afganistán, los productores de opio quisieron organizar un partido, pero no pudieron hacerlo por las restricciones del sistema electoral. Se sabe en qué terminó el esfuerzo de Pablo Escóbar por convertirse en el presidente de Colombia, para lo que contaba con el inmenso poder económico de su actividad.

En México las organizaciones vinculadas al narcotráfico controlan territorios, pero no han podido incrustarse en el aparato de partidos políticos para llegar al Gobierno. En Perú están confinados en la selva. En Venezuela, bueno en Venezuela lo tienen casi todo, exportan cocaína aunque no tengan coca. Allí no hay un líder cocalero.

La tarea de Romero se complicó con el surgimiento de casos específicos de narcotraficantes detenidos dentro y fuera del país con grandes volúmenes de droga, todos ellos muy vinculados con el partido de gobierno.

Está claro que el mayor desafío del MAS para 2019 no será la oposición, sino su pecado original.

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