Opinión

El peligro de estar curados de espanto

El Deber 14/5/2017 04:00

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Una cosa es aprender a abrazar la realidad y aceptarla como es, sin deprimirse ni caer en un abismo con la fatalidad a cuestas, y otra muy distinta es ser conformista y sumisa ante los atropellos y las imposturas de quienes se creen con el derecho de abusar del poder que ostentan, sea cual sea este y en cualquier ámbito. Lo primero dice bien de la capacidad humana para superar adversidades y vivir la vida como es, mientras que lo otro habla mal de quienes se dejan ser y estar curados de espanto, una verdadera peste del siglo XXI.
Esta peste es muy contagiosa y está yendo en aumento en nuestra sociedad, sin que haya atisbos de una campaña seria para revertirla. Por el contrario: todo indica que la apuesta más bien es a propagarla. Se amenaza y castiga a quienes se resisten a aceptar y soportar acciones, medidas y experiencias dañinas, mientras que se alaba y premia a los que bajan la cerviz, callan y otorgan. ¿No es acaso esto lo que viven hoy los miles de personas que se han atrevido a cuestionar y a rechazar un proyecto de ley que amenaza la protección del cordón ecológico que bordea parte de la ribera del río Piraí?

El diputado que presentó el proyecto de ley anda pidiendo nombres de los que se oponen al mismo, ya los ha señalado como “enemigos del progreso” y hasta ha ganado respaldo de algunos funcionarios de Gobierno. Afortunadamente, no todos los que ostentan algún poder están en la onda del diputado. La secretaria de Medio Ambiente de la Gobernación cruceña parece estar decidida a no alentar la peste y está tomando decisiones para frenar las amenazas al cordón ecológico. Aún está por verse quiénes ganarán la puja.

Otro caso preocupante visto en los últimos días es el que hace referencia al incremento salarial de siete por ciento al básico y 10,8 por ciento al salario mínimo nacional, aprobado por el Gobierno y la COB. ¿Cómo es posible que haya sido como oír llover el escuchar a las autoridades del Ejecutivo decir que el Gobierno deja “salvada su responsabilidad en caso de presentarse efectos negativos sobre el empleo”, como consecuencia de la medida? Y más aun, que exima de la obligación a las empresas públicas deficitarias y no así a las del sector privado, que también enfrentan déficits y están en riesgo de cierre.

Para cerrar por ahora: el Gobierno está haciendo gran alarde contra Chile, acusándolo de violar derechos humanos, manipular la justicia y hasta favorecer el contrabando, a raíz de la detención de nueve bolivianos en territorio chileno. ¿Será que quienes le hacen coro están ciegos, sordos y mudos frente a los excesos que el Gobierno comete en casa, en todos esos ámbitos? O sea: saningos a la hora de mirar hacia fuera, pero muy curados de espanto al momento de ver lo que ocurre dentro. 

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