Opinión

El peligroso embrollo de Incahuasi

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3 de mayo de 2018, 4:00 AM
3 de mayo de 2018, 4:00 AM

Los cívicos chuquisaqueños declararon paro indefinido y los de Santa Cruz tomarán medidas si hasta hoy no se descongela el pago de las regalías por el campo Incahuasi, que está en territorio cruceño, según un estudio que debió zanjar el conflicto el año pasado. 

Sin embargo, erráticas decisiones políticas tomadas en los últimos meses lo han reavivado peligrosamente y parece que estamos ante un gigantesco embrollo que crece. En el medio está el Gobierno, que no sabe cómo administrar esta bomba de tiempo sin quedar mal con Santa Cruz o con Chuquisaca en un momento de electoralización del país. Como era de esperar, las autoridades de ambas regiones también han decidido pelear por los intereses económicos de cada departamento, mucho más cuando cayeron drásticamente sus ingresos por el gas, que es la principal fuente de las inversiones y del gasto de las gobernaciones. La coyuntura financiera es extremadamente difícil y por eso es casi imposible que las autoridades departamentales renuncien a las regalías de Incahuasi. Si lo hacen, sus ciudadanos les cobrarán la factura, mucho más en un momento de prematura electoralización. 

Tendría que ser la ley la que ayude a dirimir el complejo conflicto. De lo contrario, un árbitro confiable debería facilitar el diálogo entre regiones. El problema es que hay una profunda desconfianza, tanto en la justicia, como en el Gobierno, que es el principal llamado a mediar y gestionar una solución. Hasta ahora las determinaciones judiciales y gubernamentales ayudaron a incrementar la incertidumbre y el enredo.

Por ejemplo, primero se frenó en seco el pago de regalías, pese a que un estudio técnico ya había definido en qué zona está Incahuasi. Luego se puso en duda la delimitación fronteriza de las dos regiones. Más adelante se anunció un nuevo estudio para establecer a qué departamento le corresponde el campo. Enseguida se dijo que los límites están claros, después un juez dispuso descongelar el pago de regalías y en las últimas horas un ministro anunció un proceso al magistrado. 

Peor gestión del conflicto no pudo darse, lo que ha desembocado en el relevo del viceministro de Autonomías. Lo grave es que no se ven salidas y cualquier decisión  que se tome dejará descontenta a una de las dos regiones. El Gobierno debe acelerar el cumplimiento de la ley y asumir el costo político que puede implicar. 

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