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El populismo en búsqueda de revancha

Marcelo Ostria Trigo 27/2/2020 03:00

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“Mientras haya populismo ávido de poder y empeñado en expandirse a toda costa, la democracia y el Estado de Derecho estarán en peligro de ser avasallados”. (Anónimo).

Parecía que el populismo, promovido por las dictaduras venezolana y cubana, con la complicidad de varios políticos de otros países, estaba en franca retirada y destinado a desaparecer o, por lo menos, a languidecer. Poco a poco, varios miembros o simpatizantes del Foro de San Pablo perdieron el poder. Esto sucedió en Brasil con el Partido de los Trabajadores de Inácio “Lula da Silva”, con los kirchenristas en Argentina –aunque un nuevo experimento de los Fernández reedita otro intento populista–, con los socialistas de Michelle Bachelet en Chile, con los correístas en Ecuador, y ahora con el MAS en Bolivia. Lo que subsiste en ellos es el afán de revancha, traducida en las “brisas” anunciadas por el dictador venezolano Maduro y por su segundón, Diosdado Cabello, quien, sobre los disturbios violentos en Ecuador y Chile, decía “…nos alegra que haya una brisa bolivariana dándole una vuelta a toda América… al paso que vamos se está convirtiendo en un huracán bolivariano que recorrerá toda la patria grande de América”.

Lo sucedido en Bolivia, prueba que, tarde o temprano, la paciencia de los pueblos se agota y, entonces, surge la resistencia. Los que promovían el cambio, no apelaron a la violencia; por el contrario, en las jornadas populares orientadas a la recuperación de las libertades democráticas, la acción violenta partió de exaltados del régimen que perdía el poder.

Pero la cordura se impuso: No se avasallaron las instituciones nacionales. La Asamblea Legislativa sigue funcionando, como el Poder Judicial y la Fiscalía. Esto, pese a los graves atropellos del pasado. Finalmente, siguiendo la sucesión constitucional, asumió la Presidencia del país la entonces titular del Senado Nacional, que convocó a elecciones el 3 de mayo próximo, con veedores de organismos internacionales.

Corroborando el predominio del espíritu de revancha de los desplazados, el expresidente lanza amenazas, desmedido afán de volver al poder y así continuar con la prédica populista que, en nuestro caso, fue ejemplo de desbocada corrupción, ineficiencia y abuso. Con estos antecedentes, no sorprende que el ex presidente populista, asilado en la Argentina, haya afirmado estar dispuesto a formar “milicias armadas del pueblo”, que “si no me puedo candidatear, sepan que en Bolivia tengo contacto con militares patriotas” y, mendazmente, acusar al gobierno interino de ser “una dictadura que responde al poder de Estados Unidos”. Este cerró sus peroratas, con el lema castrista: “Estoy muy sereno. Es la patria o la muerte” (Infobae, 23 de febrero de 2020).

Finalmente, no es cierto que “se puede sembrar nabos en las espaldas del pueblo”. Este siempre reacciona.