Opinión

El quijote Eric Soria Galvarro

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14 de agosto de 2017, 6:33 AM
14 de agosto de 2017, 6:33 AM

Eric Soria Galvarro, cuando conversa, conversa sobre libros y el origen de los apellidos, sobre películas de culto y también lo hace sobre historia. La historia de Santa Cruz y de Bolivia, de buena parte del mundo y sobre la historia de la humanidad.  

Es un quijote de otro tiempo. Un hombre de pensamiento que ocupa sus días en batallas que le costará librar. Una de ellas la terminó en 2011, cuando publicó un libro robusto titulado Santa Cruz en la gesta libertaria sudamericana, crónica histórica documentada 1810-1825. Ese año lo aplaudieron con manos firmes y quienes acudieron a la presentación confirmaron que este escritor era un comprometido con la recuperación del patrimonio histórico y que desde su juventud fue atraído por la lectura de las obras con temática regional que encontraba en su biblioteca familiar.

Pero los aplausos se congelaron y Eric volvió a trabajar en silencio. Viajó y compró a bibliotecas internacionales documentos inéditos sobre Santa Cruz, que no se habían publicado jamás. Se encerró durante varios años revisando hechos que fue descubriendo en su camino de intelectual insaciable. Y lo que tiene en sus manos -me ha dicho el otro día- es una joya que pone su foco en la historia cruceña dentro del contexto global. 

Este historiador a tiempo completo hace cuatro años que tiene concluidos los dos primeros volúmenes de un total de 10 compendios de historia cruceña que no encontraron hasta ahora el apoyo institucional para publicarlos. Un trabajo de cinco arduos años.

Por eso lamenta que las instituciones cruceñas llamadas para ello no estén fomentando la investigación científica, que es cara porque implica compra de información, viajes y mucho tiempo invertido en transcripción y análisis. Pero Eric está firmemente involucrado con nuestra historia, que dice, no ha sido estudiada a profundidad todavía. Es esa pasión, la que lo llevó a dejar temporalmente el ejercicio de su profesión como ingeniero, porque para él, otras cosas pueden esperar, pero el conocimiento no.

Y lo ha sabido demostrar, como lo fue en su libro que fue Premio Nacional de Historia, por el que se pudo conocer por primera vez cómo fueron los hechos del 24 de setiembre de 1810, según él, Inédito hasta esa publicación.   

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