20 de agosto de 2022, 7:00 AM
20 de agosto de 2022, 7:00 AM

La dinámica informativa es muy intensa en estos días en el país, pero aun así no pasa inadvertida la amenaza que hicieron los denominados ‘Ponchos Rojos’ de la provincia Omasuyos del departamento de La Paz, que se declararon en estado de emergencia ante lo que ellos consideran una falta de atención y dijeron que si no les dan proyectos de inversión millonarios, ellos dejarán de respaldar al Gobierno.

Ruddy Condori Poma, ejecutivo máximo de esa organización, hizo una larga exposición de motivos en una reunión ampliada de la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos del Departamento de La Paz Tupac Katari, en presencia del viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario, Álvaro Mollinedo, y de 20 comités ejecutivos provinciales, además de ejecutivas provinciales Bartolina Sisa.

Allí enumeró varias obras millonarias que el Gobierno central desarrolla en los departamentos de Cochabamba y Santa Cruz, y cuestionó que en el altiplano paceño apenas lleva adelante programas pequeños.

Dijo, por ejemplo, que en Warnes se hizo un parque eólico de energía con una inversión de Bs 300 millones y otro en la misma región con Bs 300 millones; también un parque eólico para generación de energía eléctrica en San Julián con Bs 489 millones.

Nombró igualmente al campeonato Sub 17 Evo Morales que recientemente se jugó en el trópico de Cochabamba donde se construyeron cuatro estadios con una inversión de Bs 270 millones; y también la construcción de la sede de Unasur con un costo de Bs 470 millones o la planta de úrea y amoniaco en el departamento de Cochabamba.

El dirigente aseguró que no está en contra de esas inversiones, pero reclamó que a La Paz no se destina ese nivel de montos económicos del Estado boliviano.
Condori relató que el Gobierno le respondió en forma negativa a proyectos eólicos y de energía solar que ellos presentaron, y que en una reunión celebrada el 23 de julio con el presidente Luis Arce, el primer mandatario les dijo textualmente ‘Con o sin proyectos ustedes tienen que defender el proceso de cambio’.

A esas alturas de la intervención del líder de los Ponchos Rojos, la audiencia ya se encontraba molesta por esas evidencias de desatención del Gobierno. Entonces Condori se preguntó si ‘vamos a seguir defendiendo al Gobierno o vamos a defender a nuestra gente de base, a los campesinos’.

Y enseguida lanzó la advertencia: si el Gobierno no les da proyectos de inversión grandes, millonarios, ellos dejarán de respaldarlo y cortarán su apoyo porque, dijo, no pueden seguir siendo escaleras de los partidos políticos.

El hecho deja varias lecciones al Gobierno: primero, la necesidad de buscar equilibrios en la disposición de las inversiones en los grandes proyectos. Si hasta un aliado poderoso como son los Ponchos Rojos cuestionan que el MAS le dé demasiado dinero al Chapare, es por algo, y eso no es poco relevante. 

Por otro lado, deja en evidencia que los apoyos políticos de organizaciones indígenas, campesinas, o de los llamados movimientos sociales a los gobiernos del MAS no son gratuitos: se cobran en obras millonarias que ahora el Ejecutivo tendrá que financiar con recursos del Estado, si no quiere perder a sus aliados.

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