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¿Cuánto se cuida la gente contra los contagios por Covid-19 hoy, cuando la actividad en el país prácticamente ha vuelto a su completa normalidad, excepto por la prohibición de circular en horas de la noche después de las 20:00?

A primera vista, a juzgar por lo que se observa cotidianamente en calles, mercados, transporte, centros de entretenimiento y otros espacios de las ciudades, habría que concluir que la población ha abandonado casi por completo las precauciones y medidas de bioseguridad para evitar contraer el Covid-19.

El domingo último se vieron largas filas de personas, unas con barbijo, otras no, para ingresar en el zoológico; por las calles y avenidas de las ciudades circulaban caravanas de vehículos con candidatos y simpatizantes sin los cuidados necesarios; se vio a candidatos bajarse de sus vehículos, mezclarse entre la gente y confundirse en prolongados abrazos; han comenzado a aparecer centros de entretenimiento juvenil con bebidas alcohólicas y música en vivo; y en todos ellos con toda certeza circulaba un invitado no oficial de los eventos: el coronavirus.

No hace falta enumerar las condiciones de aglomeración en las actividades de lunes a viernes en el comercio informal, los mercados populares, el transporte público, oficinas de trámites y otros espacios donde muy escasas personas utilizan barbijo y el distanciamiento físico ha desaparecido.

Todo esto ocurre en medio de anuncios de alerta que debieran despertar la atención de la población, que, sin embargo, parece confundir el retorno a la mayor actividad comercial y cotidiana en las ciudades con un final del peligro que, en los hechos, no ha llegado; al contrario, todo indica que el riesgo está subiendo.

Uno de esos nuevos elementos a considerar es la constatación reciente de que los recuperados de Covid-19 pierden la inmunidad después de uno a tres meses, esto quiere decir que se pueden reinfectar o, en palabras más simples, volverse a contagiar.

La diferencia es que la reinfección puede ser de mayor gravedad, según la advertencia del jefe de Epidemiologia del Ministerio de Salud, Virgilio Prieto.

¿Sabe la población que este domingo 13 de septiembre se produjo en el mundo el récord de contagios diarios desde el inicio de la pandemia con 307.930 nuevos casos positivos? Eso se contabiliza únicamente tomando en cuenta los reportes oficiales de los gobiernos, y Bolivia no se ha caracterizado precisamente por aplicar un gran número de pruebas, sino al contrario.

La OMS ha advertido ayer que la pandemia va a empeorar en Europa en los próximos dos meses y la mortalidad aumentará significativamente. Si eso ocurrirá en un continente disciplinado como Europa, hay que imaginar lo que será en América Latina, que es la más afectada del mundo con 310.500 fallecidos y más de 8,3 millones de contagios.

Es decir, el virus no ha cedido ni está siendo derrotado, está igual de fuerte que los primeros días, lo que ha cambiado es que la gente se ha cansado, y en un impulso ‘quemeimportista’ o suicida, ha decidido abandonar los protocolos de bioseguridad y ponerle cara desafiante al virus como si con eso fuera a espantarlo. Una población relajada e incauta es exactamente lo que busca el coronavirus para actuar, y en esas actitudes está gran parte de la población boliviana.