Opinión

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El rescate por exención e inyección

29/3/2020 03:00

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Antonio Rocha Gallardo
Presidente - CNDA


¡Cuánto nos costó al mundo recuperarnos de las grandes crisis económicas globales como la gran depresión de los años 30, la crisis de la Segunda Guerra Mundial en los inicios de los 40 o la crisis financiera global del 2008! todos estos hitos de crisis en la historia de los últimos cien años quedan minúsculos frente al tamaño y efecto de la crisis global que desató el coronavirus en poco más de tres meses desde su aparición en Wuhan, China, a fines de 2019.

La última gran crisis financiera global en 2008 es la de mayor costo hasta hoy, fue provocada por la caída de las hipotecas inmobiliarias (Subprimes) que provoco la quiebra de los más poderosos bancos del sistema financiero en Estados Unidos y arrastró a las bolsas de todo el mundo a pérdidas exorbitantes de casi el 60% en promedio del valor de las acciones. El rescate del sistema financiero norteamericanos costo 700.000 Millones de Dólares (700 Billones estadounidenses).

La crisis actual sin precedentes, a diferencia de las restantes grandes crisis, no tiene su origen en la especulación ni la guerra, sino en un invisible virus que amenaza la salud de la población mundial y descalabra la economía global cual tsunami a un país costero del Pacifico Oriental, que ya se ha cobrado más de 27.000 vidas, con más de 600.000 personas infectadas en 188 países, según últimos reportes de la OMS. Sin duda estas cifras podrían terminar al menos triplicadas hacia el fin de la pandemia, lo cual no seria especulativo considerando el ritmo de avance de la enfermedad en países con menos posibilidades de confrontar con éxito la crisis sanitaria que se les avecina.

Lo que es prácticamente impredecible es el costo económico final global que tendrá la crisis sanitaria, lo cual no inhibe a los gobiernos previsores a encarar medidas de alivio y reactivación de sus economías, tal el caso de Estados Unidos que el viernes pasado aprobó el mayor rescate de estímulo financiero de toda su historia asignando dos billones de dólares americanos (Dos Trillones estadounidenses) que se destinarán al alivio financiero de las empresas, subsidios directos a los americanos con menores ingresos y a programas de salud inmediatos para la lucha contra la pandemia.

Brasil anunció esta semana un paquete económico por más de $us 17.000 millones para reforzar las finanzas de los estados y municipios ante la crisis económica causada por el nuevo coronavirus, de los cuales $us 1.600 millones se deben destinar a la salud y se perdonarán $us 2.520 millones de las deudas de los Estados Federales.

Argentina anuncio exenciones fiscales y apoyo salarial para las empresas de los sectores más dañados, créditos blandos por $us 5.700 millones y más de $us 1.500 millones para inversión pública en infraestructura. Por su parte Chile anunció un plan por $us 11.750 millones para contrarrestar el impacto de la crisis en su sistema financiero y su economía, altamente dependiente del sector externo, el plan de rescata representa casi el 5% del PIB chileno.

Salvadas las distancias de nuestro país con las tres economías más grandes de Sudamérica, nuestra primera medida económica es un subsidio directo de poco más de $us 110 millones en un Bono Familiar que debe llegar al menos a unas 700.000 familias de bajos recursos y la otorgación de un crédito de emergencia del BCB al Gobierno de $us 1000 millones para atender la crisis sanitaria, esto además del anunciado pago de bonos del TGN en manos de las AFP por $us 500 millones que se reinyectan al sistema financiero dándole mayor liquidez. Adicionalmente, el gobierno aprobó la subvención del consumo de energía eléctrica y parte del consumo de agua potable a las familias de menos recursos, lo cual debería alcanzar a cerca de la mitad de la población que vive en la pobreza.

Respecto a las medidas fiscales solo se ha anunciado diferimiento en los plazos para el pago de impuestos a las utilidades, las ventas y de inmuebles, al igual que diferimiento de los compromisos de pago de créditos especialmente de consumo y tarjetas de crédito. Demás está decir que todas estas medidas no resuelven el problema y solo postergan la agonía económica de las pequeñas y medianas empresas.

En definitiva, el Gobierno aún no plantea y peor aún analiza medidas de alivio de fondo para recuperar lo que se encamina a ser la peor pérdida del PIB nacional en la historia boliviana, cuya cuantía aún no se determina. Hoy todos deberíamos estar a la altura que la crisis exige.


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