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El Gobierno de Nicolás Maduro ha iniciado el proceso de retiro de su país de la Organización de los Estados Americanos. Así, sigue con la hostilidad de Hugo Chávez que, en 2009, afirmaba: “¿Para qué sirve la OEA?, no solo es que no sirve para nada, no, es que le sirve a los intereses del imperio, a los intereses hegemónicos del capitalismo mundial y eso hay que denunciarlo”. Y en 2011, el mismo Chávez y el entonces presidente de Brasil, ‘Lula’ da Silva, promovieron la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), para sustituir a la OEA, sin EEUU y Canadá.

Pero la situación venezolana ya no es la misma: el neopopulismo en el continente está en retirada. “Vale la pena recordar, dice Peter Hakim, presidente de Diálogo Interamericano, que Venezuela era posiblemente el país latinoamericano más influyente en la OEA, por sus aliados del ALBA y los beneficiarios de la diplomacia petrolera. Ahora una simple mayoría estaba lista para expulsarla. Venezuela se fue aislando. Sin Chávez y sin los ingresos del petróleo, perdió la fuerza que tenía en asuntos regionales".

Por otra parte, el retiro de Venezuela no se limitaría a su exclusión del Consejo Permanente de la OEA; también tendría efectos en importantes organismos especializados del Sistema Interamericano, como la Organización Panamericana de la Salud, el Instituto Interamericano del Niño, la Comisión Interamericana de Mujeres, el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, además del Comité Jurídico Interamericano, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y, por supuesto, el Banco Interamericano de Desarrollo.

El proceso de retiro de la OEA dura dos años. El Gobierno de Maduro terminará antes. Es más: habrá cambios políticos anticipados si la oposición venezolana logra –lo que es probable– que se convoque elecciones generales anticipadas. Una observación: el retiro de Venezuela de la OEA no es comparable a la exclusión del régimen de Cuba, que “sigue siendo un Estado miembro de la Organización y nunca ha dejado de serlo; es su Gobierno el que está suspendido…”. (Jean-Michel Arrighi, director jurídico. Secretaría General de la OEA).

Finalmente, una buena observación: “…Venezuela se adelantó al resto de América Latina, y antes de que le dijeran que debía irse de la OEA por no cumplir con la cláusula democrática, decidió hacerlo por su cuenta. Se expulsó a sí misma”. (Tomas Linn. El País, Montevideo, 29.04.2017). 

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