28 de abril de 2020, 3:00 AM
28 de abril de 2020, 3:00 AM

El gobierno anunciará probablemente este martes la flexibilización de la cuarentena, como adelantaron la presidenta Jeanine Áñez y algunas otras autoridades. De confirmarse esa tendencia, la medida podría acarrear más riesgos que beneficios a la salud de los bolivianos porque el país no ha llegado aún a su pico máximo de infecciones por el Covid-19, ni siquiera bajo el polémico parámetro del número de pruebas más bajas del continente.
La cuarentena ha paralizado casi por completo la actividad económica, comercial y de empleo de las personas y en la mirada del gobierno hace falta reactivar la economía.

“Estamos cuidando la economía del país y estamos trabajando… Estamos trabajando para ver las formas de cómo liberamos la economía, que, de hecho, no será de golpe, porque las condiciones no se pueden dar de esa manera, pero sí lo vamos a hacer de manera progresiva, responsable, de tal manera que lo primordial sea cuidar la vida de todos los bolivianos”, ha afirmado ayer la presidenta Áñez.

La intención de la presidenta es destacable porque emerge de la conciencia de que empresas y ciudadanos están sufriendo por la caída de sus ingresos los primeros y de hambre los segundos, tras más de un mes de paralización completa de las actividades productivas y comerciales.

Si bien la medida es bienintencionada, el gobierno tendría que medir también el efecto que esa decisión tendrá en la evolución del virus en Bolivia.
Los países que están discutiendo diversas formas de flexibilización han llegado a este punto después de tener una cantidad suficiente de pruebas para tener más o menos controlada la expansión del virus, después de comprobar que llegaron al pico numérico, después de constatar que las curvas de contagios comenzaron a aplanarse y a bajar, y después de ver que el número de sus muertos se reduce entre un día y el siguiente.

En Bolivia, sin embargo, la estadística muestra exactamente todo lo contrario: los casos de contagio están en ascenso, tanto es así que el día de mayor contagio desde que apareció el primer caso fue el viernes último con 104 afectados, y el segundo día fue el domingo reciente con 84 casos. 

En el país no hemos llegado a “aplanar” la curva, al contrario, este fin de semana subió de la forma más vertical como no se la conocía.

Entonces, la pregunta es: bajo estas condiciones, y cuando Bolivia nunca pudo dar el paso para aumentar el número de pruebas, que como se sabe en lo que va del mes de abril es casi la misma cantidad que la que Chile hace en un solo día, ¿Bolivia va a dar el paso a la flexibilización, con una población, además, que no se caracteriza precisamente por ser muy disciplinada? 

Nadie debe hacer política con el coronavirus: ni el gobierno ni los partidos de oposición. No caben, en este sentido, expresiones exitistas como se escucha prácticamente todas las noches cuando se informa del número de casos nuevos del coronavirus. No habrá victoria política con un mal mundial, y por tanto tampoco debiera atribuirse una eventual “derrota” política a nadie con el manejo de esta pandemia siempre y cuando las autoridades hagan lo que tengan que hacer respaldadas por criterios científicos, observando la evolución interna pero también el contexto y las acciones de los países vecinos.

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