Opinión

El rol y aporte efectivo de los arquitectos en las crisis globales como el Covid-19

2/5/2020 03:00

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Marina Bonino

En relación al aporte que podemos hacer los arquitectos desde la profesión para hacer frente de manera preventiva y no sólo paliativa a las crisis mundiales de salubridad pública, éste se basa en criterios que apelan al sentido común y que han sido pregonado por  los arquitectos urbanistas visionarios de todos los tiempos; desde las soluciones urbanas vernáculas de los pueblos originarios, pasando por las  ciudades ideales de Vitruvio en Roma y las del siglo XIX en Europa, hasta las actuales propuestas de ciudades sostenibles o territorios inteligentes que retoman estas verdades ancestrales de la mano de los avances tecnológicos de la actualidad.

El Covid-19 nos está demostrando que las ciudades más azotadas por la pandemia son aquellos polos atractores y puntales de desarrollo (turístico, tecnológico, comercial) con grandes aglomeraciones de población y una vida urbana cuya dinámica promueve estados de estrés y ansiedad colectivos en su población, situación que se une a otros parámetros más tangibles (sistemas de salud colapsados; hábitos de conducta nocivos, hacinamiento) para ser el caldo de cultivo de la propagación de la enfermedad.

Hay condiciones básicas que la planificación y diseño de una ciudad deben tomar en cuenta para promover la salud de sus habitantes:

* El diseño de las ciudades debe garantizar a sus habitantes un ámbito urbano saludable, privilegiando las áreas verdes, el arbolado urbano y la adaptación inteligente del diseño a las características propias del entorno medioambiental en el que se inserta.

* El diseño urbano, la arquitectura y la construcción, son ámbitos potenciales para el desarrollo de las economías circulares: Repensar, rediseñar y reducir (minimizar la generación de residuos y la contaminación); reusar (favorecer el diseño y producción de objetos versátiles, prolongando su vida útil); reparar (priorizar el mantenimiento sobre el reemplazo); reciclar (Favorecer la separación y reciclaje de desechos, producción de objetos re-manufacturados); recuperar (regenerar recursos y sistemas naturales. Maximizar el aprovechamiento energético de los desechos).

* La ciudad y los edificios deben ser repensados en un contexto de realidad global y virtual cada vez más contundente. Así como la historia nos ha demostrado la obsolescencia de algunos usos y actividades, habría que tomar en cuenta la inminencia de modos emergentes de convivir y relacionarnos: teletrabajo; compras por internet; plataformas virtuales para la educación a distancia. Redes de entretenimiento virtual: obras de teatro, conciertos, cine... y por qué no, el uso de hologramas y realidad virtual para una experiencia más próxima.

* Se debe encarar el diseño urbano y de los edificios en función de optimizar los estados de armonía y equilibrio físico, psicológico y espiritual, ajustando los estándares del espacio individual y público, además de su calidad funcional y estética. Para ello también se deberá regular la densidad poblacional en los centros urbanos y planificar el desarrollo de nuevas centralidades, equilibrando los polos atractores dentro del territorio para evitar grandes concentraciones poblacionales en los centros urbanos tradicionales.

* La vivienda, como núcleo de convivencia fundamental de la familia y de la sociedad y como estructura básica en la conformación de las ciudades en sus diferentes escalas (unifamiliar, multifamiliar) y categorías, debe ser entendida como un ente vivo, propiciador de experiencias adecuadas para la convivencia humana, saludable, funcional,  y con alto sentido de pertenencia. Su diseño debe ser flexible y versátil para asumir las transformaciones que se demanden en el tiempo.

* En los conjuntos habitacionales, las interfases o espacios comunes deben ser diseñados con calidad medioambiental, criterios antropométricos y ergonométricos y calidad de diseño estético para un habitar digno, y generador del intercambio socio-cultural que sostenga nuestra condición humana de un modo seguro, a pesar de la necesaria distancia social.

*Hoy más que nunca se debe analizar la recuperación de aquellos espacios de la vivienda de antaño, como son el huerto familiar, los talleres, o espacios para el desarrollo de la "vivienda productiva". De esta manera, la "vivienda dormitorio" de la actualidad puede volver a recuperar el encanto del hogar y su disfrute dentro del seno familiar.

* El diseño de las ciudades debe contemplar redes de equipamiento urbano de diferentes escalas, distribuidas equitativamente en la estructura urbana, para garantizar el acceso de los usuarios dentro de un radio de influencia que optimice su desplazamiento fácil y oportuno, evitando con ello el colapso propio de los sistemas centralizados. Así como promover la equidad en el acceso a los servicios públicos, que son el puntal para los estándares óptimos de salubridad y calidad de vida para la población; y la prestación de servicios inteligentes en términos de manejo racional y eficiente de los residuos sólidos y el transporte público, que actúen como reguladores y educadores en los hábitos de convivencia y cultura ciudadana.

* La red de la gran trama virtual de la internet, es más importante y necesaria, ahora más que nunca, que las complejas tramas viales y el consecuente tráfico urbano, lo cual nos lleva a aceptar cada vez con mayor convicción la necesidad de replantear y potenciar los medios de transporte alternativos individuales (ciclismo, peatonalidad) y colectivos (transporte público); y garantizar el acceso a internet de un modo más económico y equitativo (casi como un derecho humano).

* El diseño de las ciudades debe pensarse en un contexto social de hiper-culturalidad, en donde las relaciones humanas se expresan en una compleja trama de realidades superpuestas que demandará sociedades más inclusivas, tolerantes y respetuosas de la diversidad. Ciudades que promuevan la equidad de género, etárea, y equidad en el derecho a experimentar y vivir en condiciones de habitabilidad seguras y adecuadas para cualquier condición humana física o psicológica.

En este sentido, desde la profesión se debería promover la toma de conciencia de los Arquitectos y todos los sectores vinculados con la Arquitectura, el urbanismo y el diseño, para poder ser referentes y gestores en la generación de ciudades más habitables, más saludables: ciudades más humanas.