29 de julio de 2023, 4:00 AM
29 de julio de 2023, 4:00 AM

Les juro que es verdad, el tipo estuvo de viaje dos meses sin descansar y el cabrón, con cinco días de entrenamiento, entró el segundo tiempo para despacharse un golazo de tiro libre en los minutos de adición del segundo tiempo, encima para ganar un partido ante un equipo que fue mejor, encima, además. 

Es decir, lo hizo de nuevo, cuando menos que otras veces ninguno lo esperaba sabiendo que, luego de tanto tiempo de comilonas y desvelos que no habrá podido evitar, era demasiado difícil y pretencioso exigir que juegue a su altura (no la literal). 

Jugó por supuesto por la presión social, por el público que quiso pagar diez veces más el valor de la entrada sin que sea reventa. Quedó clarísimo de que se trata de una liga muy menor, aunque se llame mayor, hay que decirlo con desprecio honesto, y casi con un desprecio similar habrá que colegir que al mismo público podrá considerárselo de tercera categoría, con estricta relación a los verdaderos fans del fútbol. 

Y llegar, así, a un lugar casi degradante para un futbolista de su alcurnia, pudo ser un asunto que podía desanimar o despojarlo de su clase, algo que al final no sucedió para desencanto o ira de sus odiadores, esencialmente madridistas o seguidores de Cristiano Ronaldo, su rival en balones de oro, aunque jamás en el juego. 

Todo se repitió de nuevo, porque en el segundo partido pocos días después, ya debió jugar desde el arranque para pasearse con dos goles y una asistencia hasta la mitad del segundo tiempo, momento en que lo sustituyeron un poco inesperadamente, incluso para él, que miró hacia el banco para convencerse. 

De repente su boca abierta y las manos apoyadas en sus piernas eran nomás señal de que estaba cansado, algo inescrutable en él ya que otras veces emitió esos síntomas para confundirnos y hasta sospechar de la sinceridad de su fatiga, como contra Croacia, en el Mundial, la vez que bailó un tango con el marcador lateral grandote hasta que su jugadita terminara en gol con pase suyo. 

Pero bueno, por eso es de esperar que la ‘Pulga’ Messi (llamado GOAT, el puto amo del mundo, el mejor de todos los tiempos) haga ver como pigmeos a los jugadores que se le vayan enfrentando. 

Su consuelo ya empezó a ser sus goles y pases, y la ovación y los brazos abanicando hacia abajo desde la tribuna, que probablemente no cesen. Y ojalá los miamenses sepan realmente lo que está sucediendo frente a ellos. 

El resto opuesto deberá resignarse a ver solo los resúmenes de sus partidos, porque finalmente duele lo suficiente saberlo en una liga más ajena que lejana.

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