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OPINIÓN

El "Síndrome de la Cabaña" post-cuarentena

Carlos Dabdoub Arrien 21/5/2020 03:00

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La imposición del aislamiento físico en nuestras casas, algo que impacta en nuestro instinto de socialización, ha sido recomendada por muchos infectólogos reconocidos a nivel mundial, como la medida más efectiva para evitar contagios en la actual pandemia. No obstante, tal ordenamiento ha puesto de moda en la jerga de especialistas el llamado síndrome de la cabaña como uno de los efectos más perversos después de la cuarentena. También se lo nombra en la literatura como “locura de pradera o de montaña”. 

Aunque aún no es una entidad nosológica oficial registrada por la Organización Mundial de la Salud, está identificada desde principios del siglo pasado en Estados Unidos y Canadá, donde observaron sobre todo en cazadores, que luego de estar confinados en sus hogares por los intensos y largos inviernos, sentían miedo y temor de salir de sus cabañas. 

El Instituto de Neurociencia Unifranz ha revisado en la literatura este cuadro de impacto planetario de manera exhaustiva. Se observa de modo particular en quien forzosamente durante mucho tiempo vive recluido dentro de espacios estrechos y aislados en un ambiente generalmente monótono. Es más frecuente en personas adultas, solitarios, con tendencia hipocondriaca o familiares de víctimas del COVID-19, que sienten aprensión a un contagio y que puede derivar en trastornos de estrés post-traumático. También puede afectar a niños.

No se trata de un trastorno psicológico específico en sí, más bien, sería un estado anímico, mental y emocional; se puede decir que responde a una consecuencia natural frente al hecho de permanecer confinados por mucho tiempo. Sus principales características es que luego de cumplir el encerramiento -donde su hogar o “cabaña” representa un lugar seguro-, la persona sufre sensaciones extrañas como el miedo y el temor de salir a la calle, de tener contacto con la gente, incluso personas conocidas, de tomar un transporte para dirigirse al trabajo o inseguridad a realizar actividades que antes eran cotidianas. Este síndrome también puede perturbar a otros sujetos del entorno, en el sentido que aquella persona suele ser inquieta, irritable, deprimida o incluso agresiva.

En el caso de la actual pandemia, la reacción al salir del encierro puede ser más intensa. Tiene que ver con un peligro real, el contagiarse al tomar contacto con personas infectadas por el coronavirus o al tocar objetos contaminados con las propias manos. Por más que se usen barbijos, guardemos distanciamiento físico y lavado de manos de manera permanente, siempre “va a ver algo de paranoia y un poquito de hipocondría…”. En cuanto a los niños, ver a la gente por las calles con barbijo les significa peligro y les produce temor. 

En consecuencia, el aislamiento es un arma de doble filo, dado que el individuo se siente aliviado al permanecer seguro “en un entorno conocido, mientras que interpreta que todo lo que hay fuera de ese tipo de cabaña o casa es peligroso”. Son las posibles implicancias post-pandemia.

A pesar de no existir unanimidad sobre la prevención de dicho fenómeno, las sugerencias durante la cuarentena van desde mantener contacto con otros (vía teléfono, videoconferencias, etc.), establecer una rutina cotidiana, pero también poder romperla de ser necesario, planear algo a futuro una vez termine el cautiverio, escuchar música, dedicarse a un hobby y encontrar proyectos especiales para realizar a corto plazo en casa. La lectura, los juegos de salón, las artes manuales y explorar venas artísticas son otras ocupaciones que pueden mantener a las personas entretenidas, productivas y creativas. Igualmente, el ejercicio es vital, pues ayuda a liberar la tensión acumulada. Una dieta sana es esencial y en casos necesarios, acudir a la orientación de algún profesional por teléfono o alguna plataforma online.

Pasada la cuarentena, lo recomendable es practicar técnicas de relajación y respiración, inicialmente permanecer en la calle por poco tiempo y visitar a familiares cercanos o a alguien conocido, salir con alcohol en gel, barbijo y máscara, para sentirse más seguro. Son buenos consejos que al finalizar la cuarentena pueden ayudar a evitar estos disturbios emocionales que hoy afligen a toda la humanidad.


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