OpiniónEDITORIAL

El temor a ser víctima del delito

20 de enero de 2020, 3:00 AM
20 de enero de 2020, 3:00 AM

La sensación de inseguridad o miedo al delito se encuentra asociada con frecuencia con el uso de encuestas de victimización, que forma parte del diseño de las políticas públicas de seguridad objetiva y subjetiva de los habitantes.

Por momentos el miedo al delito es más fuerte que el delito mismo y afecta a gran cantidad de ciudadanos. En algunas capitales del continente, las mujeres y los adultos mayores nuclean los grupos de mayor temor a la criminalidad.

No es lo mismo la Santa Cruz de antaño, de puertas abiertas y vecinos en las veredas compartiendo la buena charla, que la urbe actual; hoy con diferente ritmo de vida, con vecinos, que de ellos poco y nada sabemos. Una ciudad con estilos de vida menos sociables y más aplicados al fácil acceso a las nuevas tecnologías, redes sociales y nuevos medios de comunicación donde todo parece estar en la palma de la mano.

Un reciente estudio de Captura Consulting, realizado en el segundo semestre de 2019, demuestra que, a pesar de que el índice de delincuencia era considerado el principal problema hace dos años, ha sido desplazado por los malos servicios de salud (20%) como el principal problema percibido

La contaminación ambiental, la delincuencia y la corrupción comparten el segundo lugar con un 14%.

La Policía y el Gobierno nacional son los llamados a combatir los delitos. Sin embargo, no gozan de buena calificación por parte del ciudadano, sobre todo porque sus acciones de control y prevención no son relevantes.

El estudio también indica que la falta de trabajo es la principal causa de las acciones delictivas, desplazando a la carencia de valores y educación en el hogar, que antes eran considerados los principales motivos de delincuencia.

El 75% de los cruceños consultados percibe que en el último año la delincuencia se ha incrementado. Sin embargo, al ser consultado si ha sido víctima de un delito en ese mismo lapso el porcentaje cae al 20%.

El rol de los medios de comunicación es fundamental tanto a la hora de crear temor, como al afianzar la autoestima de los más vulnerables, y validar o no ciertos comportamientos y relaciones humanas en los espacios públicos.

Si bien hay distorsión por la subjetividad del temor y el riesgo objetivo de la victimización, algunos datos de la encuesta llaman la atención. Quienes practican una alta integración comunitaria, temen menos que quienes lo hacen frágilmente.

Con respecto a la sensación de temor de ser víctima de un hecho delincuencial, nuclea al 56% de los consultados, siendo el segmento más atemorizado el de las mujeres (71%). Un alto porcentaje percibe como sitios inseguros los micros (58%), su ciudad (55%), la calle (54%) y su barrio (25%). El delito más presenciado en la calle es el de las peleas entre pandillas o comparsas, le siguen los robos con violencia en los espacios públicos, los hurtos sin violencia y la venta o consumo de drogas.

Cuatro de cada diez cruceños dicen haber sido víctimas de algún robo menor en la calle.

Los delitos más denunciados son los robos de vehículos (80%), seguidos por los de abuso sexual (67%).

Generalmente los robos menores en las calles no son denunciados, pero crean una alta sensación de inseguridad que se refleja en los altos porcentajes.

La sensación de inseguridad no puede ser escindida de la manera en que los distintos grupos sociales se representan en el espacio público. El frenético ritmo de la urbe, el descuido y la pérdida de valores lo hacen más hostil y desafiante por razones que exceden la cuestión de la criminalidad.

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