Opinión

El último golpe de militar

Ronal Tineo 26/9/2020 05:00

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Acabo de finalizar la lectura del libro “Marcelo: noticias de un asesinato”, de la periodista Gezien Manzilla en el que se incurre en el lapsus calami de tipificar como “último golpe militar “el perpetrado por Luis García Meza y Luis Arce Gómez (los ‘dos Luchos’), planificado en el Gran Cuartel de Miraflores con sede en la ciudad de La Paz, aunque el mismo se inició en la ciudad de Trinidad el 17 de julio de 1980, cerca al medio día. El doctor Román Vaca, prefecto del régimen, lo calificó de “verdadera revolución moral”, siendo que conculcó los derechos humanos y protegió el narcotráfico.

Recuerdo perfectamente el día y la hora del golpe porque en esos dramáticos momentos, me encontraba en compañía de mis parientes Guillermo Tineo y Adolfo Aponte Tineo enfrascados en otros temas, cuando el estallido fue comunicado telefónicamente, desde el lugar de los hechos, por los hijos del primero de los nombrados, circunstancia que interrumpió abruptamente nuestra conversación, mientras que en Santa Cruz ya empezaban a manifestarse las primeras adhesiones al golpe. Lo que vino después es historia archisabida, aunque han quedado verdades ocultas, y una de ellas es el asesinato de Marcelo Quiroga y sus entretelones. Pero si lo que se dice en la Biblia, es palabra de Dios, y de que no hay nada oculto que no tenga que ser revelado, lo sabremos algún día sin falta y ojala vivamos para contarlo.

Con lo que no estoy de acuerdo es con la tipificación que se hace falseando la verdad histórica de los hechos, porque, en criterio de muchos opinadores, el último golpe de Estado, se perpetró el 10 de noviembre de 2019 para encumbrar al Gobierno actual y no se trató de un golpe suave, sino de un típico pronunciamiento cívico-militar, violento en su forma, con 35 muertos mal contados en las calles de la gente que intentó en vano de salvar el gobierno legalmente constituido, pero la sangre derramada por la vigencia de la democracia, nunca es inútil. O es que alguien nos puede decir que el golpe se hizo con pañuelos blancos y con flores, aunque el ministro Murillo, para lavarse las manos, aduce que se mataron entre ellos. 

Hoy, a diez meses de los acontecimientos, al gobierno de facto se lo tacha de “ineficiencia y corrupción”, como no la hubo en los catorce años que gobernó Evo Morales, (lo confirma el Procurador General del Estado, una de las poquísimas autoridades rescatable que ha sido removido del cargo porque incomoda al régimen de facto), o sea que utilizaron la Biblia para trepar al poder y la dejaron de lado cuando se trató de gobernar, lo que provocó la caída libre de la candidatura de la presidenta al punto que tuvo que declinar, más que por ‘honor’, por temor a la vergüenza de recibir el voto castigo. Y Como en política todo es posible, según dicen, no tendría nada de raro ver a la excandidata, desempeñarse como campañista de Carlos Mesa que se siente seguro ganador, a fin de participar en la próxima repartija de las cuotas de poder, porque peor sería que se quedara fuera del esquema.

Si bien el trabajo de investigación fue iniciado antes del golpe de Noviembre, la publicación del libro fue concretada en diciembre del mismo año 2019, es decir, que la escritora contó con el tiempo suficiente para efectuar las rectificaciones del caso, pero nunca es tarde. Salvo que ella también se adscriba a la mascarada de la sucesión constitucional, que no lo creo, porque de su libro, reivindicativo de la memoria de Marcelo, se deduce que está en contra de toda forma de gobierno que no sea democrática, y por ello, cuestiona abiertamente el régimen de facto de los ‘dos Luchos’, que ya han debido rendir cuenta de sus actos al Creador que es una especie de tribunal de alzada ante el que todos habremos de comparecer para lo mismo oportunamente.