Impreso

El vaivén político latinoamericano

21/11/2020 03:00

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Por: María Belén Ricaldi, universitaria

En los últimos años hemos vivido varias elecciones presidenciales que marcaron un hito en la historia política de los países que conforman Latinoamérica, después de vivir muchos años oscuros y largos a cargo de las dictaduras militares, los gobiernos democráticamente electos han pasado de gobiernos “izquierdistas” a gobiernos “derechistas” en pocos años.

Podemos observar que en la última década del siglo XX la tendencia en la que viraba la política latinoamericana, era notoriamente cercana a las ideas impuestas por R. Reagan y M. Thatcher años antes, quienes fueran denominados padres del neoliberalismo, entendiéndose como la doctrina que favorece la privatización de empresas, la libre competencia, reducción del gasto social, entre otros.

Para la primera década del siglo XXI el péndulo fue hacia la izquierda y los partidos políticos que se identificaban con esta ideología alcanzaron entrar al gobierno en países como: Venezuela, Uruguay, Bolivia, Brasil y Argentina, por ejemplo. Para entender el potente surgimiento de estos partidos de izquierda, debemos recordar como fueron los gobiernos neoliberales predecesores y cómo administraron la “cosa pública”, las medidas que imponían eran tildadas de ser muy duras contra los sectores más pobres de los estados, medidas económicas que solo favorecían a las élites financieras empresariales ( teniendo como base los objetivos planteados en el consenso de Washington el año 1989) las acciones económicas debían cooperar con instituciones como el FMI, BM, etc. Además, efectuaron represiones desmedidas en contra de ciudadanos movilizados.

Los países con una tendencia notoriamente cercana al neoliberalismo establecida en la región son Chile, Ecuador y desde 2019 Brasil. Estos partidos tienen como base histórica social a las clases medias y el sector empresarial, los cuales forman la principal locomotora del consumo económico mundial. Aunque en los últimos años estas clases sociales están experimentando un “desencanto” con las agendas gubernamentales de estos regímenes.

Latinoamérica tiene paradigmas sociales, culturales, económicos y políticos que son extremadamente diferentes en cada país lo cual hace muy difícil plantear objetivos comunes para la región debido al excesivo sentimiento regionalista que existe no solo entre naciones  sino también dentro de cada una de estas, sin mencionar que los aparatos políticos dejan mucho que desear en los procedimientos que realizan, ya que estos gobiernos tienen índices muy alarmantes sobre la percepción ciudadana en cuanto a la transparencia de sus cumplimientos.

Varios países ya han celebrado comicios electorales en los cuales el péndulo hacia la izquierda populista ha tomado nuevamente fuerza, países como Argentina, México y ahora Bolivia han vuelto a ceder el poder a los partidos populistas de izquierda, quienes afirman querer romper el paradigma oligárquico-neoliberal, con la ejecución de políticas redistributivas de la fortuna, además de la nacionalización de recursos naturales, sin embargo no se ha podido superar el modelo económico que maneja la región, claro ejemplo es nuestro caso boliviano, desde el nacimiento de la república en 1825 hemos sido suministradores de materias primas a las potencias mundiales, además de ser un país históricamente mono productor ; pasando primero por la plata, después exportando estaño y finalmente gas.

Otra característica de los gobiernos izquierdistas latinoamericanos es la inestable relación externa con países potencia como Estados Unidos el cual tiene una idiosincrasia política “invasiva” hacia países en vías de desarrollo, contario al discurso político que pregonan estos gobiernos populistas apegados a la soberanía y con un gran sentimiento nacionalista.

La ola de incertidumbre que ha azotado a la mayoría de los países que conforman Latinoamérica es clara, no es un hecho ajeno a la realidad que la crisis institucional que vivimos es un parásito que habita en todo el territorio, a esto sumado la crisis económica a causa de la pandemia mundial Covid-19 con un mínimo crecimiento de 0.6% (promedio regional según el FMI) agrandando la brecha de pobreza y desigualdad.

En fin, los comicios en la mayoría de los países ya han hablado y al parecer los electores han escogido el camino del “voto castigo” y volver a los largos mandatos de las décadas pasadas debido al desgaste rápido que muchos mandatarios (en su mayoría de tendencia hacia la derecha) han tenido dificultades contundentes para gobernar en tiempos extremadamente difíciles y volátiles, lo cierto es que ya sea que nos toque un partido de izquierda o derecha las mismas malas prácticas no deben tener cabida en estos nuevos mandatos, como diría Simón Bolívar; “¡Que me manden salvar la República y salvo la América entera! “salvémosla de la corrupción, fragmentación, desigualdad, inseguridad, de la impunidad que gozan aquellos políticos sin ética que no hicieron más que daño a nuestra sociedad, del caudillismo que trata de legitimarse sobre discursos meramente demagógicos que históricamente se basan en el odio, religión, entre otros. Debemos recordar que hemos tenido caudillos de todas las ideologías y colores, debemos ser nosotros los ciudadanos los que fiscalicemos estos nuevos procedimientos gubernamentales, merecemos un gobierno abierto que transparente toda la información y que esté al alcance de cada poblador.

El cambio empieza por uno mismo, no seamos cómplices de los engaños de siempre, no debemos dejar ni por un instante que nuestros derechos ciudadanos sean pisoteados.

Ánimo porque ¡el pueblo unido jamás será vencido!