Opinión

El valor del regionalismo

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13 de mayo de 2018, 4:00 AM
13 de mayo de 2018, 4:00 AM
Escribo este artículo antes de conocer el resultado del “segundo estudio sobre la localización del reservorio de Incahuasi” (no me voy a referir a asuntos de límites territoriales). Pretendo centrarme en esa cálida fuerza que demuestra tener el pueblo chuquisaqueño por su región, por lo que ellos creen que es suyo, por lo que les da esperanzas de mejores días, esperanza que tiene una base a partir del año 2004, cuando de manera poco precisa (en términos técnicos) se informó a los medios del descubrimiento de una “inmensa reserva” y luego de “un reservorio compartido” (Correo del Sur del 8 y 9 de octubre de 2004, Local 6). Esas noticias colmaron la expectativa chuquisaqueña y se puso la fe en un mejor futuro.


Más adelante, y en respuesta a la petición de informe del diputado Horacio Pope (PIE 071/2015-2016) de agosto de 2015, el ministro de Hidrocarburos, Luis A. Sánchez, aseguró que YPFB certificó “que el pozo descubridor del campo se encontraba en territorio chuquisaqueño”. Recordemos que en un momento, Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz, aseguró que “si había que repartir/compartir, se repartía, que no había problemas” (tengo el video de la declaración).


Después, en agosto de 2016, Santa Cruz conoció el informe de GLJ –empresa canadiense–. Luego de haber realizado análisis de datos sistémico-geológicos, petrofísicos y de geología de superficie, había una “alta certeza” de que el reservorio estaba íntegramente en Santa Cruz.


Chuquisaca, desde entonces, mantuvo una vigilia de baja intensidad, mientras que el Gobierno, pensando que dar rienda a su gobernador, para que reclame el reservorio o parte de él, le iba a permitir distraer del foco a la opinión pública, a la que le tiraría un mejor problema: el conflicto entre Chuquisaca y Santa Cruz, las declaraciones se siguieron una tras otra, comenzando desde Siles, que consideró que había “límites imprecisos” en el problema de 30 vértices que eran objeto de discusión, pero finalmente hubo una ley de límites sobre los 30 vértices y sobre ella salió aquello de “los ricos vs los pobres” (García Linera: se vería si la ley apoya al rico o al pobre- https://www.eldeber.com.bo/economia/Garcia-Linera-No-se-acepta-mover-limites-veremos-si-la-ley-favorece-al-pobre-o-al-rico-20180508-0027.html).


En otro momento, lo de García Linera hubiese sido tirar gasolina al fuego, pero no logró ningún efecto porque en las calles chuquisaqueñas ya se había prendido la mecha del regionalismo chuquisaqueño, que ve en las regalías una gran oportunidad para desarrollarse. Santa Cruz también, y pongamos claro que los límites son de 1898 y de 1912, y en ese tiempo no había petróleo, gas ni nada que se le parezca en las aspiraciones de los pueblos, de manera que acá no es un asunto de quién le quita a quién, sino de un mal mensaje de Gobierno (de Carlos Mesa y de Morales Ayma) que termina moviendo las más íntimas fibras del ser regional.


No creo, como cruceño, que el problema de Chuquisaca sea con Santa Cruz, aunque lo parezca, porque son los vecinos en litigio; esto, desde mi punto de vista, responde al alma localista, al regionalismo que se expresa en formas y maneras de sentir amor por su región; el chuquisaqueño no pelea contra nadie, pelea ‘por él’, por su futuro, no hay duda de que está dándole al país una lección muy didáctica de apego a su tierra; porque la tierra, la región, es antes que el país; la guerra de la independencia (1810-1825) fue una guerra para emancipar la patria (de ahí los patriotas)… El país vino después, de manera que no hay nada malo en seguir sintiendo a la patria/región antes que a nada. Claro, no faltarán los cínicos que consideren que eso es una traición y demostración de separatismo, cuando es simplemente la fijación y ratificación del primer afecto, de ese que se aprende a querer desde el nacimiento mismo.


No sé cómo irá a terminar esto, supongo que pesarán razones históricas y, por qué no, el cálculo político del poder para sopesar dónde hay más votación… ojalá no sea por eso; ¿si quisiera el reservorio en Santa Cruz? Claro, yo también soy regionalista y espero que sea acá; pero nada me priva de aplaudir y hasta envidiar el regionalismo chuquisaqueño, ¡claro que sí! 
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