Opinión

El voto de los bolivianos

El Deber 13/7/2019 04:00

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En un país en el que los partidos solo toman en cuenta al ciudadano cuando va a votar, es decir, una vez cada cinco años, es fundamental asumir con responsabilidad el deber constitucional de elegir a los gobernantes, comprendiendo que el destino de Bolivia dependerá de quiénes llegan a la Presidencia, Vicepresidencia y la Asamblea Legislativa. Hay que acabar con la lamentable costumbre de sufragar (decidir) sin pensar y después lamentar las consecuencias cuando los ganadores no cumplen las promesas hechas en campaña. Este domingo se acaba el plazo de 45 días para el registro de nuevos votantes en Bolivia.

El padrón electoral, compuesto por los que están habilitados para sufragar en cada elección, ha ido creciendo progresivamente. Si en 2015 había 6.043.162 bolivianos habilitados para sufragar; la cifra creció a 6.243.089 en 2016; y a 6.438.801 en 2017; es decir un promedio de 200.000 nuevos votantes cada año. En 2019 es ya un hecho que el padrón será engrosado con nuevos electores, la mayoría jóvenes; este año el departamento de Santa Cruz es el que tiene mayor registro de nuevos votantes 105.000 hasta el jueves en la noche. Se cree que, hasta este domingo, el padrón cruceño supere los 1.800.000 electores; es decir el segundo más robusto del país, muy cerca de La Paz –que lo superará con poco-. Eso significa que lo que ocurra en este departamento definirá la proyección política de Bolivia.

El padrón cruceño creció un 32% durante los últimos 44 días; seguido de Cochabamba con un 24%; y de La Paz, con un 19%, debido a la migración y al crecimiento vegetativo.

Es probable que, en el mediano plazo, aquí este el mayor número de electores. Pese a mantener el segundo lugar de habilitados para sufragar, las definiciones políticas más importantes pasan necesariamente por Santa Cruz, lo que queda demostrado con la presencia constante de los candidatos en campaña tanto en la capital como en las provincias cruceñas. Mañana se acaba el registro electoral. Hay largas filas de ciudadanos que dejaron el registro y el cambio de domicilio para última hora. Lo importante es que se cumpla con esa responsabilidad con conciencia y convicción, no solo como la obligación para hacer trámites posteriores a los comicios. No hay que olvidar que, así como está planteada la democracia real en este momento, el poder del voto se ejerce una vez cada cinco años. Hay que hacer que la decisión individual valga la pena y que no nos arrepintamos en un corto plazo

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