Opinión

Elefantes blancos

El Deber 30/5/2017 04:00

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Entre 300 y 400 millones de bolivianos anuales recibían los municipios de la provincia tarijeña de Gran Chaco: Villa Montes, Caraparí y Yacuiba. Durante 10 años dichas alcaldías disfrutaron de las mieles de la plata fácil por la venta del gas natural que residía en el subsuelo chaqueño. Gracias a la Ley 3038 de reparto de las regalías por la explotación de hidrocarburos, estos municipios debían recibir el 15% de los beneficios por la venta del gas. En poco tiempo se transformaron en un oasis de recursos públicos en manos de alcaldías con débiles sistemas de fiscalización.

Hoy, la tendencia ha cambiado negativamente. El derrumbe de los precios internacionales del petróleo y su correlato en el gas natural ha llevado a una fuerte reducción de los ingresos y ha obligado a sus autoridades a ajustar los cinturones. Este tiempo de ‘vacas flacas’ se ha traducido en gigantes obras paralizadas y abandonadas. Estos verdaderos ‘elefantes blancos’ señalan el despilfarro, la falta de previsión y su consecuente desempleo para cientos de lugareños que observan con desolación la falta de recursos.

Detrás de este fenómeno está el cuestionamiento a la forma de cómo se utilizaron ingentes cantidades de recursos provenientes de los excedentes por la venta de hidrocarburos en la última década. En diversos municipios se privilegió la inversión en obras de infraestructura, pero muy poco en el fortalecimiento del aparato productivo. Seguimos siendo un país dependiente de la venta de materias primas y no hemos logrado articular una industria que permita impulsar la producción boliviana para competir en los exigentes mercados internacionales. Se agrava el cuadro cuando vemos cómo hemos gastado dichos excedentes. El caso del Fondo Indígena (Fondioc) es un ejemplo claro en este contexto, dado que recursos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) fueron despilfarrados por mezquinos intereses particulares que llevaron, ahora, al procesamiento de altas autoridades del Estado.

Cabe como experiencia la necesidad de fortalecer los mecanismos estatales de fiscalización y de control social sobre el uso de fondos públicos. Y falta definir una estrategia nacional productiva que apunte a utilizar mejor los pocos recursos que tiene el país con el objetivo fundamental de otorgar empleos productivos de largo plazo para las familias bolivianas. No ‘elefantes blancos’, sino industrias es lo que necesita el país para salir de la actual ralentización de su economía y de su falta de producción efectiva para mercados internacionales cada vez más exigentes. 

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