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En el Día Internacional de la Mujer

Carlos Dabdoub Arrien 8/3/2021 05:00

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“No hay historia sin mujeres”, escribía mi apreciada amiga Susana Seleme en el prefacio de mi libro “Mujeres en la historia cruceña”, una sentencia muy veraz, aunque también hubieron muchas de ellas que literalmente fueron borradas o pobremente reconocidas en sus memorias, como la reina Hatshepsut/Hatasoo (1507- 1458 a.C.), considerada por muchos como uno de los más formidables y exitosos faraones del mundo antiguo, o Aspasia de Mileto, compañera de Pericles, que tuvo gran influencia en la vida cultural y política de Grecia. El libro de Sandra Ferrer (Mujeres Silenciadas en la Edad Media, 2016), ya recupera las biografías de mujeres excepcionales de aquella época. Durante la Revolución Francesa (1789-93), las parisienses marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino. Con la ‘Declaración de los Derechos de la Mujer’, esbozada por Olympe de Gouges (1748-1793), escritora, dramaturga, panfletista y política francesa, el movimiento feminista empezaba a configurarse.

En el siglo XIX surge una de las revolucionarias más destacadas. Su nombre era Flora Tristán (1803-1844). Fue la primera en plantear una Internacional Proletaria, diez años antes que Marx y veinte años antes de que se fundara la I Internacional. El movimiento feminista mundial en las primeras décadas del siglo XX centró sus luchas fundamentales en obtener el derecho al voto, al mismo tiempo que perseguía viejas reivindicaciones relacionadas como el divorcio, la organización sindical y socialitaria, así como un salario digno e igualitario. Fueron las inglesas las que se ubican a la vanguardia en la lucha por el voto femenino hasta obtenerlo en 1918, solo para las mayores de 30 años.

En 1911, a propuesta de la alemana Clara Zetkin (1857-1933) la Internacional Socialista reunida en Copenhague, proclamó el ‘Día de la Mujer’, como homenaje al movimiento en favor de sus derechos y el sufragio femenino universal. Junto con Rosa Luxemburgo (1871-1919), fundaron el 5 de agosto de 1914 un grupo internacional, que se convertiría el 1 de enero de 1916 en la “Liga Espartaquista”.

Conforme a una declaración del Partido Socialista de los Estados Unidos de América (1910), el día 28 de febrero se celebró en este país el primer Día Nacional de la Mujer, que hasta 1913 se siguió rememorando el último domingo de febrero. A partir de 1975, las Naciones Unidas instituyeron el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Un reciente informe de la ONU-Mujeres da cuenta que esta pandemia dejará en la región a 118 millones de mujeres y niñas en la pobreza y que perderán sus empleos a un ritmo mucho mayor que los hombres, siendo que su tasa de desocupación en la región será de 15.2%. De ahí el título que conmemora este gran día: “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo del Covid-19”

Además, durante este tiempo, las mujeres han demostrado su extraordinario valor enfrentando a un enemigo invisible. Es el caso de las trabajadoras del sector de la salud. Por otro lado, hemos observado que varias de las respuestas más eficientes y ejemplares ante la pandemia de Covid-19 han sido dirigidas por mujeres gobernantes.

En consecuencia, conmemorar el día Internacional de la Mujer, no es una simple ofrenda o casualidad, sino el reconocimiento a un movimiento reivindicatorio encarnado por valerosas mujeres que gritan a voz en cuello libertad e igualdad. Ellas son nuestras heroínas del siglo XXI.



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