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La literatura ha sido y es muy generosa conmigo, desde que empecé a escribir me ha deparado gratas sorpresas y nunca deja de gratificarme, como cuando amas y lo entregas todo. Gracias a ella he conocido a gente muy linda y a algunas de las ciudades que desde joven quise visitar. Urbes asombrosas como Florencia, Estocolmo, Oslo, Copenhague, Madrid, Nueva York, La Habana, México, Buenos Aires, Santiago, Lima, Managua, Quito, Caracas, Medellín y muchas otras que bien podría compararlas con las Ciudades invisibles, de Ítalo Calvino.

Hace un par de semanas, la literatura, me llevó a Cusco, antigua capital del imperio inca, capital histórica del Perú, patrimonio cultural de la humanidad, ombligo del mundo…en fin, un destino turístico que se debe visitar para sentirse orgulloso de ser latinoamericano y de descender de pueblos y civilizaciones como la incaica. Fui a Cusco, invitado por el Ministerio de Cultura del Perú que cubrió todos mis gastos, a participar de la V Feria Internacional del Libro, en la que también participaron algunos amigos escritores como Mario Bellatín, de México; Santiago Rocangliolo y Cromwel Jara, de Perú; Luis Alberto Tamayo, de Chile y otros. Allá compartí con mi buen amigo Mario Guevara, tremendo narrador y director de la revista literaria Siete culebras que cumplió 27 años, quizá la más antigua de Sudamérica. ¡Toda una hazaña!

En la FIL Cusco los estands se montan alrededor de la imponente plaza mayor de esta ciudad, que debe ser una de las que posee mayor número de turistas por metro cuadrado. Me dieron a elegir el tema y, en vez, de hablar de mi obra decidí hablar de literatura boliviana contemporánea, porque creo que a mi edad debo aprovechar para abrir nuevos espacios a otros escritores. Lo mismo haré el 27 de septiembre en Santiago de Chile, en la Casa Museo “La Chascona” de la prestigiosa Fundación Pablo Neruda; allí junto a las extraordinarias escritoras Claudia Vaca, que hará un recuento de los novísimos escritores bolivianos, y Gigia Talarico, que lo hará con las voces femeninas, haré un relato socio histórico de nuestra literatura. Partiré del gran cronista potosino Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela, como un antecedente del realismo mágico, pasaré revista a la literatura inspirada en las guerras y las dictaduras, nombraré a nuestros clásicos y a las tendencias poéticas canónicas, llegaré a la democracia y, tal vez, naufrague en la web con la literatura del tercer milenio. ¡Esito sería!

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