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En ese orden: gas natural, baterías e hidrógeno

Alvaro Ríos 22/11/2020 05:00

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La victoria del partido demócrata en USA definitivamente acelerara la añorada transición energética mundial hacia combustibles menos contaminantes y, finalmente, hacia los denominados energéticos verdes para aminorar efectos del calentamiento global. La Revolución de la Energía Limpia (Green New Deal) propuesta por el presidente Biden se sumará al esfuerzo algo solitario que tenía le Unión Europea a este respecto.

Sera un camino largo, tortuoso y plagado de incentivos tecnológicos y económicos para un lado y de penalidades e impuestos para el otro lado. Los ciudadanos del planeta no desean cambio climático y los políticos actúan y actuaran acorde. Debemos recordar que el 2019 la matriz energética era: gas natural, un 22,3%; carbón, el 25,9%; petróleo, un 32,3%; nuclear, el 4,5%, y renovables, un 15%. Es decir, los fósiles sumaron el 80,5%

Al 2030 (y por ahora) las proyecciones indican: gas natural, un 21,4%; carbón, un 22,3%; petróleo, el 30,4%; nuclear, el 4,5%, y renovables el 21,4%. Es decir, los fósiles seguirán dominado por más esfuerzos que se hagan con cerca de un 70%% en la próxima década. Recordar que el expresidente Trump se retiró del Acuerdo de París en virtud de que no creía en el cambio climático y tenía como eje la generación de energía barata con carbón en su país.

También el expresidente Trump apoyaba e incentivaba la producción y exportación de petróleo y gas de esquisto (shale) que reemplaza importaciones y genera fuertes exportaciones. El gas natural reemplazaba naturalmente al carbón por costo y había el fuerte argumento de que se hacía mejoras substanciales mitigando las emisiones de CO2.

Reiteramos que la tarea será nada fácil, teniendo en cuenta los costos de producción de las distintas nuevas tecnologías limpias disponibles, la infraestructura de transporte, distribución y comercialización que debe ser desarrollada y mucho más. Pero la ruta esta trazada y, sin duda, el gas natural es el energético fósil de más importancia en esta transición.

Es el único energético de características abundantes, capaz de suministro firme, de costo accesible a nivel mundial y con infraestructura bastante desarrollada para reemplazar efectivamente al barato carbón, respaldar las energías intermitentes aun algo costosas (solar y eólica) y proceder a reducir inmediatamente las emisiones de efecto invernadero con un combustible mucho más limpio.

Es más, hemos notado que algunas distribuidoras de gas natural en varias partes del planeta están acelerando la conversión de vehículos de todo tipo de combustibles (diésel, gasolina y otros pesados) a gas natural para ganar mercado a los vehículos eléctricos que recién empiezan a multiplicarse, mejorar costos, pero además de apoyar a vetar vehículos a diésel y gasolina.

Existen varios proyectos de bunkering en varios puertos para convertir barcos de petróleo líquido, altamente contaminantes, a gas natural licuado (GNL). Hay estudios hasta para transporte aéreo con GNL. Es decir, el gas natural no solo es indispensable para reemplazar y respaldar en la generación de energía eléctrica, pero también penetrar en el segmento del transporte dominado por los derivados del petróleo. Los ahorros en emisiones serán tremendos y también en costos. Lo importante es que pueden hacer esto en forma inmediata.