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En la política partidista la personalidad cuenta

Ronald Valera 27/10/2020 05:00

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En la política-partidista los individuos se adhieren a la ideología, filosofía y objetivos de un partido que influye en la visión de la persona, pero al mismo tiempo los partidos se van moldeando a la personalidad de los dirigentes del momento; es compleja la dinámica porque se va creando una dialéctica entre el partido y el sujeto que lo dirige llegando un momento que es difícil distinguir entre el partido y el líder del mismo, caso concreto son Donald Trump con el partido Republicano, Andrés López Obrador con el partido Morena, Carlos Mesa con Comunidad Ciudadana, Luis Camacho con Creemos y Evo Morales con el Movimiento Al Socialismo; cada uno de los líderes de dichas agrupaciones le imprime su personalidad influyendo fuertemente en el partido o en toda una nación para bien o para mal.

Partiendo de ello, es necesario conocer que la personalidad se define (según la RAE, 2020):“Conjunto de características o cualidades originales que destacan en algunas personas”. 

Es decir, los rasgos que distinguen a un individuo de otro va definiendo su personalidad, resaltando las aptitudes, las actitudes, el carácter y el temperamento de la persona; en resumidas cuentas la forma de ser del líder del momento será al mismo tiempo la forma de ser del partido, sustento de ello se puede evidenciar con los líderes antes mencionado; Trump tiene rasgos de grandeza, mitómano e impulsivo el partido republicano y su Gobierno se distinguen por esos rasgos; otro ejemplo es Carlos Mesa, que es mensurado y ecuánime en su actuar, su partido va en la misma línea; el expresidente Morales, que se distingue por ser narcisista e indispensable, da a entender que sin el MAS Bolivia colapsaría.

De igual forma, lo preocupante del asunto es que toda una nación puede caer en manos de individuos que tienen rasgos de personalidad contraproducentes para dirigir la vida de millones de personas, porque si toman decisiones desde lo temperamental o el narcisismo pueden destruir vidas, por lo tanto, es necesario que existan formas de equilibrar las balanzas del poder comenzando en lo interno de los partidos políticos, ya que cuando son liderados por personas que son narcisistas y megalómanos las consecuencias son lamentables, si no echen un vistazo a EEUU y Venezuela.



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