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11 de marzo de 2017, 4:00 AM
11 de marzo de 2017, 4:00 AM

La inesperada muerte del compositor y director coral Julio Barragán Saucedo, ocurrida durante el feriado de Carnaval, sorprendió al ambiente artístico y cultural del país. Barragán vivió sus últimos años en su natal La Paz a donde había regresado a trabajar tras una invitación del Coro Sinfónico Nacional, institución que dirigió hasta 2014, para luego dedicarse a diversos proyectos personales, siempre ligados a la música. 
Sus restos fueron incinerados en la sede de Gobierno, luego de que el reconocido artista recibiera el homenaje de sus seres queridos, amigos y personalidades que lo conocieron de cerca y que hasta hoy no logran salir de la congoja por su partida. 


Santa Cruz de la Sierra no fue ajena al dolor, pues en esta ciudad vivió y trabajó casi 30 años, desde que a principio de los años 80 fuera convocado por el entonces director de la Casa de la Cultura, Marcelo Araúz, para que dirigiera el Coro Santa Cecilia. El paso de Barragán por la agrupación coral dejó huella y más de uno afirma que bajo su batuta se vivió la época de oro de la institución artística más antigua de la ciudad. 


La cantata escénica Elay y una generación de artistas que en la actualidad son referentes en el canto lírico y popular son un ejemplo del alcance que tuvo la labor de Barragán en el coro. Pero no todo quedó ahí, pues en sus años en tierra cruceña, el maestro también compuso la Misa Camba y creó la Camerata Encanto, además de dirigir diversos grupos, instituciones y proyectos ligados a la formación musical. 
Son razones más que suficientes para rememorar con gratitud y rendir honores al trabajo que Julio Barragán Saucedo sembró en la cultura y el arte locales 

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