Santa Cruz de la Sierra no se merece la infame disputa por los curules que ha paralizado la gestión municipal. La pulseta entre Ejecutivo y Legislativo municipal se ha prolongado por más de cuatro meses entre acusaciones, agresiones e insultos. Las denuncias, por violencia y acoso político, han superado en protagonismo a las acciones de fiscalización que se esperan del Concejo.
La decisión del Tribunal Supremo Electoral llega tarde. El daño y la desconfianza en la labor edil ya está hecho. Y todavía hay que estar pendiente que un recurso ante el Tribunal Constitucional Plurinacional no frene la decisión inicial y cautele la ejecución de la misma.
Una popular máxima señala que ‘en política, los errores se pagan caro’. En este caso, tanto Silvana Mucarzel como Israel Alcocer renunciaron a la militancia de UCS. Con ese gesto querían simbolizar su ruptura con la gestión de Jhonny Fernández y abrirse un escenario nuevo de acción política. Hasta ahí, nada nuevo en nuestro peculiar espacio político.
Las fisuras entre los dos concejales y la estructura ucesista era evidente, tanto que Alcocer estuvo cerca de obtener la presidencia del órgano deliberativo con el respaldo de los cinco escaños opositores.
La afiliación de ambos concejales disidentes en otras fuerzas políticas – Mucarzel con APB- Súmate y Alcocer con Creemos – acrecentó las iras de los celestes y aceleró las presiones para recuperar los curules y, en consecuencia, el control del Concejo Municipal.
¿Por qué tanta insistencia de Jhonny Fernández por retomar el control del Legislativo municipal? Con los dos ediles disidentes en el hemiciclo, la oposición gozaba de la mayoría de votos suficientes para fiscalizar al alcalde e interpelar a los diferentes secretarios municipales. Al menos, en esas circunstancias, alguien ponía un freno a los excesos del Ejecutivo.
Al recuperar nuevamente la mayoría en el Concejo – cuatro votos de UCS y dos del MAS- Jhonny Fernández siente que cuenta con vía libre para demandar créditos, aprobar contratos y permitir cambios en el uso de suelo; tres acciones que le acercan al flujo de dinero.
Llama la atención la falta de coherencia argumental en UCS. Ya que, mientras alegan persistentemente que la recuperación de los dos curules en cuestión permitirá mejorar la gestión legislativa; el alcalde, cabeza del Ejecutivo municipal, vive enfrascado en una desesperada campaña por concretar las alianzas políticas que le permitan sumar un candidato vicepresidencial ‘de peso’ de cara a las elecciones del 17 de agosto. Fernández, el candidato, se presenta día por medio en La paz, en Cochabamba o en otra ciudad del país para hablar de su candidatura presidencial y repetir, cual mantra inspirador, eso de ‘la dupla ganadora’.
El Jhonny alcalde, el máximo responsable de ofrecer soluciones reales e inmediatas a la ciudad más grande y poblada del país, está desaparecido. La demora en el desayuno escolar, la falta de mantenimiento a las calles y avenidas o la tardía reacción ante la propagación del sarampión son ejemplos de una descuidada gestión municipal.
Con la nueva conformación del Concejo, si es que no prospera las acciones legales interpuestas por Mucarzel y Alcocer, Fernández sabe que nadie le cuestionará su falta de atención a las necesidades de los ciudadanos. Con la espalda cubierta, en un Concejo servil, podrá dedicarse por entero a una campaña presidencial en la cual participará con el respaldo de las estructuras municipales puestas a su servicio.
Como se dijo al inicio, ni Santa Cruz de la Sierra, ni los cruceños se merecen estos abusos.