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¿En qué consiste una verdadera y moderna democracia?

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Desde las épocas del sabio legislador griego Solón, anterior a Pericles y que estableció la Democracia, esta forma de gobierno ha venido desarrollándose en el tiempo y adquirido caracteres, principios y matices que hoy en día la caracterizan de forma única.

Luego de la Revolución Mexicana, las Naciones Unidas y el Instituto Interamericano para la Democracia, entre otros, han señalado las características, requisitos y principios de una verdadera democracia moderna: 1. Sufragio efectivo, que el voto de cada persona valga. Una persona un voto, nada de que los votos de grupos étnicos o de cualquier otra naturaleza, tengan más validez o representen mayor cantidad. 2. No reelección. 3. Sufragio Universal y secreto. 4. Igualdad ante la Ley, no nacionales de primera y otros de segunda. La Ley se aplica para todos. Nadie puede estar por encima ni gozar de impunidad o privilegios por los que cualquier otro nacional sería procesado y sancionado en un caso idéntico.

5. Independencia y coordinación de los poderes del Estado, Los jueces son independientes y solo deben estar sometidos a la Ley, sin injerencias del Poder Ejecutivo. Precisamente, el Poder Judicial, no solamente está para administrar justicia, sino mediante sus jueces de garantías, están para proteger a la gente contra los abusos y prepotencias del Poder Ejecutivo. 6. Rendición de cuentas por la función pública. 7. Imperio absoluto de la Ley, sin excepciones. 8. Cumplimiento inexcusable de la voluntad popular manifestada en las urnas, sea por elecciones o referéndums.

9. Respeto absoluto al derecho a disentir, no persiguiendo a opositores políticos ni detractores. Por esencia, toda democracia precisa de oposición. De lo contrario, sería tiranía. Esto significa no persecución mediante las agencias estatales (impuestos, autoridades fiscalizadoras, Poder Judicial, mediatización, desprestigio del adversario, etc.). 10. Cumplimiento a los Pactos y Tratados Internacionales, en especial con Organismos como la ONU, la OEA y demás, en especial de Derechos Humanos. 11. Vigencia de la Declaración de Derechos Humanos, mediante disposiciones genéricas contenidas en la Constitución y Leyes Especiales. 12. Acceso a la justicia y al debido proceso. 13. Minimización del uso de la fuerza y la coerción, salvo los casos necesarios para asegurar la convivencia pacífica.

14. La vida, la libertad, la salud, libre expresión, de prensa, locomoción, propiedad privada y asociación (entre otros) como derechos característicos de una democracia. 15. Derecho a concurrir como elector y como elegible. Eso sí, no de forma coercitiva, lo que implica violencia e intimidación. Obligando a la población bajo la amenaza y uso de violencia, a acudir a cuantas elecciones existan, “castigando” con multas, no poder llevar adelante tramites, etc.

En una democracia, nadie tiene por qué obligar a que la gente participe. Esto debe nacer de una vocación espontánea y no a la fuerza. 16. El Gobierno Democrático es del pueblo, a este se debe, todos sus actos y políticas deben encaminarse al bien común. Incentivando la paz social, no propagando el miedo ni asustando a la gente. 17. El funcionario público es servidor del pueblo, de la gente y no crea ningún estatus por encima. Todo lo contrario, la función pública no debe otorgar privilegios que rompan el principio de igualdad ante la Ley.

Básicamente, estos puntos, principios y parámetros, son los que se aplican o deberían aplicar en una democracia moderna. ¿Cómo andamos en Bolivia?


***Agustín Saavedra Zambrana es abogado


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