Opinión

Encarnado el poder desde el otro

Martín Moreira 3/10/2020 05:00

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La política es una constante creación de situaciones bizarras, por ejemplo Bolsonaro burlándose del Coronavirus, la persecución de la justicia por corrupción a una Cristina amparada en su inmunidad parlamentaria o como lo que sucede en Venezuela con dos gobiernos donde uno es tan legítimo como ilegítimo al respecto del otro, el primero es por votación popular y el segundo es por la elección no tan popular, pero eso si ambos apoyados por algunos países que creen en la democracia en algunas regiones, pero en otras prefieren meter un poco de orden o inventar ciertos movimientos insurgentes.

Bolivia pasó por un efecto Venezuela, algo que muchos analistas se aventuraron a decir que seriamos ¡otra Venezuela chavista! Pero al final de cuentas algo similar nos pasó. Este tema convoca a entender como se llegó a tener dos presidentas, ¿cómo así? El sueño de cualquier feminista, pero la pesadilla cuando el dominio femenino se fanatiza y disputa el poder político. 

La primera en contienda es Jeanine, la actual Presidenta que fue electa por sucesión directa, al renunciar la senadora del MAS por solidaridad al caudillo, entonces funciono la ruleta y el 7 negro era el sillón presidencial, al mejor estilo las Vegas, creando las condiciones para la ganadora; las calles estaban tomadas por movimientos cívicos, policías y militares, donde todos a una voz gritaron: la casa gana. Eso ocurrió cundo Evo Morales se subió a un vuelo chárter directo a México, con escalas en el Chapare y la inolvidable foto de él durmiendo bajo una sabana. 

Dentro de toda esta expresión democrática, lejos del racismo, aclaro no era racista que ambos bandos se discriminen por el color de piel o la región que pertenece, se pudo ver que en octubre hubo una expresión democrática, que dejó 36 muertos, un nuevo gobierno y una nueva presidencia del Senado, ambos el Ejecutivo y Legislativo comandados por mujeres, pero con distintos colores e ideologías políticas.

Ese es el momento donde surgieron dos gobiernos en un solo Estado, hecho histórico para nuestro país al compás de esta canción, “son tus perjúmenes mujer, los que me sulibeyan”, en este caso los que nos gobiernan.

Una de las varias disputas fueron las diferentes leyes que el Senado promulgó y el Ejecutivo rechazó, exceptuando la de la convocatoria a comicios electorales en octubre, a pero ahora que recuerdo, ese fue aprobado por presión de sectores afines a ciertos colores políticos.

Entre otras leyes estaba la ley de bajar los alquileres a 50%, garantizar el tratamiento gratuito para los pacientes de Covid-19 y la que ocasiono más problemas fue el anuncio sobre el pago del beneficio de Bs. 1.000, que se dará a todos los que recibieron el Bono Universal, pero también incluirá a las madres, personas con discapacidad y adultos mayores de 60 años de edad. Este se lo viabilizará con dos créditos internacionales provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM), por un monto total de $us 704 millones.

Pero en julio pasado Añez, planteó la creación del Bono Salud de Bs. 500 destinado a todos los beneficiarios del Bono Universal. Donde el Ministro de Economía dice que se hará efectivo el pago del bono apenas se liberen el crédito del FMI por $us 327 millones, que siguen a la espera de su aprobación en el Poder Legislativo y aclara que los otros créditos del BID y del BM, prácticamente ya están gastados en otras prioridades del país. Me pregunto ¿será que en esas prioridades está el incendio de la Chiquitania?

Al final ésta contienda de intereses lo último que piensa es en el pueblo, que espera este beneficio, con un desempleo que subió al 11% en julio según el INE y un Banco Mundial que vaticina una brutal caída del 7,9%, no tan lejos de la realidad y está tiene una raíz en las graves distorsiones a la oferta y la demanda internas del comercio y las finanzas, donde la tasa de crecimiento que esperábamos este año era del 3,2% ahora solo una quimera. La situación obligó a flexibilizar la cuarentena, para que las calles sean tomadas por la gente que sale a buscar algún oficio para ganarse la vida.

El panorama se pone aún más cuesta arriba para la población, al ver un Estado imposibilitado de pagar sueldos, donde las empresas cada día despiden más gente, la baja el salarios y la contratación en negro.

Fruto de las políticas sociales que tardaron y muchas nunca se aplicaron por el gobierno de transición, donde la reactivación solo fue un cliché de los Ministros de Economía de turno y la corrupción de algunos funcionarios terminaron vendiendo la candidatura presidencial de una de las mujeres que gobiernan nuestro país. Mientras la Presidenta del Senado, sigue con su política de crear desorden dentro de la maquinaria estatal.

Al final de este caos nadie se preocupa por reactivar el aparato productivo, donde las preguntas van desde, ¿cómo afrontaremos la deuda externa?, ¿cómo se puede evitar pagar los intereses que suman $us 850 millones y que ese dinero sirva para levantar la economía del país? Es el momento de increparse y re pensar cómo evitar que se queme el futuro de las generaciones venideras, es tiempo de asumir al otro con otra mirada, desde la diferencia para crear la unidad.