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Entel, la víctima de la corrupción

Editorial El Deber 14/2/2020 03:00

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Cambian los gobiernos y la corrupción se mantiene firme, alimentándose del poder y usufructuando, medrando de los recursos del Estado, que son los recursos de todos los bolivianos. La Empresa Nacional de Telecomunicaciones ha sido la víctima de este cáncer durante los últimos 14 años. Ya EL DEBER informó cómo su expresidente Óscar Coca la utilizó como caja chica del MAS y de sí mismo; y ahora sigue siendo golpeada por los inescrupulosos, como el último mandamás, Elio Montes, que en solo tres meses hizo y deshizo, causando un importante daño económico.

La vocación de servicio que debería caracterizar a un servidor público, en este caso, se convirtió en un uso de la empresa para beneficiarse y beneficiar a su entorno inmediato. No deja de sorprender que el último gerente de esta compañía no utilice vuelos comerciales y, en cambio, hubiera alquilado una avioneta para trasladarse de La Paz a Santa Cruz, lugar donde vive; tampoco que se hubiera gastado miles de dólares para el pago de hoteles de cinco estrellas en la sede de Gobierno, no solo para él, sino también para los colaboradores que llevó desde la capital cruceña; tales costos no cubrían apenas la habitación, sino también gastos adicionales; es decir, vivían a cuerpo de rey a costa del dinero de los bolivianos.

Si fue gerente durante tres meses y posesionó gente de su confianza en altos cargos por el mismo lapso, decidió pagar liquidaciones de sueldo a sus colaboradores por casi un millón de bolivianos. ¡Qué hubiera resultado si se mantenía en el cargo!

La gerencia general de una empresa estatal debería tener una designación institucionalizada; es decir, debe eliminarse el dedazo para nombrar a las más altas autoridades. Evo Morales borró de un plumazo esta práctica y nombraba personalmente a las cabezas de los principales cargos del país. No basta con que una persona sea supuestamente proba y leal al partido de turno para merecer un espacio en la administración de los recursos de los bolivianos. Quien esté ahí, tiene que demostrarlo porque está en juego la fe de los bolivianos y el adecuado manejo de los recursos de todos.

Ya en la pasada gestión, Óscar Coca, que fue gerente de Entel durante varios años, ahora está acusado de causar un daño económico de Bs 1.800 millones. Aparte de usar la compañía para beneficiar al partido de Evo Morales, él mismo tenía un departamento de lujo en Lima (Perú) y un auto blindado y de lujo que utilizaba en Bolivia. ¡Escandaloso! Lo peor, es que las finanzas de la compañía se mantenían en las sombras, porque nadie las transparentaba. En el caso de Elio Montes, su escandaloso dispendio se conoció después de que fuera destituido. Fueron medios de comunicación los que revelaron los excesos y ahora se ha abierto una investigación al respecto.

No obstante, Montes ya está fuera del país. Después de usar su cuenta de Twitter para responder sobre las denuncias y, a su vez, decir que sufrió acoso laboral, esta vez sí tomó un vuelo comercial para marcharse de Bolivia. En sus redes sociales, admitió el pago de finiquitos y otras acciones. Empero, una vez más, los ciudadanos de este sufrido país observan cómo se cometen excesos con los recursos del Estado y cómo la justicia tarda o, muchas veces, no llega nunca.

Al Gobierno le toca transparentar absolutamente todo y también agotar los esfuerzos para que no haya impunidad; también es tiempo de recuperar la institucionalidad perdida, de manera que haya autoridades probadamente honestas y capaces en los cargos sensibles del Estado y de sus empresas.