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Entonces y ahora, la historia se repite

Harold Olmos 25/10/2019 03:00

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 En julio de 1978 Bolivia vivía momentos cargados de ten­sion. El general Hugo Banzer Suárez había perdido la ba­talla diplomática iniciada en Charaña, un poblado inhós­pito de la frontera con Chile donde restableció relaciones diplomáticas con el general Augusto Pinochet, tras una ruptura de 13 años. 

Al cabo de infructuosas gestiones durante tres años en pos de una solución a la mediterraneidad boliviana, Banzer volvió a romper rela­ciones con su vecino.

Era una manera de amino­rar la frustración que el fra­caso había causado en toda Bolivia. 

Ante la demanda mayoritaria nacional para que renunciara tras el fraca­so de su política hacia Chile, exigencia que abarcaba a altos jefes militares, decidió probar su fuerza política y convocó a elecciones gene­rales. 

El general Juan Pereda Asbún fue su candidato, a la cabeza de Acción Democáti­ca Nacionalista (ADN), que Banzer había fundado. Ganó la elección bajo una

­avalancha de trampas. Papeletas computadas en ensuciaban las calles, ánforas rotas en las esqui­na del lugar donde funcionaba el centro de computación, votación doble y triple, incluso de difun­tos, etc. empañaron la elección y avergonzaron al candidato oficial. Banzer decidió anular las elecciones. Pereda entonces golpeó a Banzer y, el resto es his­toria conocida.

 A Evo Morales le tocó reem­prender el camino diplomático y al no lograr mayores avances para alcanzar la máxima aspiración di­plomática boliviana, se dirigió a La Haya con la esperanza de con­seguir apoyo de la corte mundial de justicia. 

Esta vez, con la útima carta boliviana y desengañado de las esperanzas que tenía en Miche­le Bachellet, se jugó conscien­temente el todo por el todo. La Haya falló diciendo que Chile no había adquirido ningún compro­miso con Bolivia para negociar acuerdo alguno para otorgarle una salida al mar. 

Fue la peor derrota diplomática de Bolivia y el cierre de las puer­tas para negociar una solución para la máxima meta boliviana. 

La caída anuló más de un siglo de esfuerzos y triunfos de la di­plomacia boliviana. Chile declaró que, en cualquier caso, no nego­ciaría con Morales.