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4 de octubre de 2017, 4:00 AM
4 de octubre de 2017, 4:00 AM

Hic et nunc es una locución latina que significa literalmente ‘aquí y ahora’. Se utiliza para llamar la atención sobre la necesidad de pensar las cosas desde la realidad y no dejarse llevar por planteamientos abstractos. Este adverbio constituye la piedra angular del opúsculo de 126 páginas escrito por el profesor Xavier Azkargorta, bajo el título Difícil de entender, imposible de olvidar.

Como una obra de orfebrería, el ‘Bigotón’ esculpe historias, sabrosas anécdotas y vivencias desde que cruzó la frontera de su niñez, de su paso como jugador profesional hasta convertirse en un exitoso adiestrador técnico y un referente del balompié.

Llegó a Bolivia justo cuando asolaba una megacrisis de la Verde, que lo reclamaba para revertir el desánimo y el caos y convertirse en el alma mater de una conquista gloriosa que nos elevó a la categoría de héroes, y nos clasificó al Mundial en 1994. Aunque el ‘Vasco’ prefiere hablar del equipo y su ejemplar desempeño fuera y dentro del campo, su imagen se instaló como el director  de una orquesta de donde emergieron músicos excelsos bajo su batuta. Un sueño hecho realidad. Un milagro que mitigó fisuras y disimuló las grandes falencias estructurales de un colectivo que lo ninguneó impíamente y que al final cayó rendido a sus pies tras reconocerle su autoría intelectual y material de tan singular epopeya.

Xavier es un erudito en la materia, un humanista ejemplar y un filósofo, al estilo del ex crack hispano-argentino Jorge Valdano que supo transmitir las ideas fuerza de sus postulados, perfeccionando el trabajo de equipo y la autoestima. Plantó cara a los sinsabores propios de su oficio e inyectó a sus jugadores el revulsivo que necesitaban para mentalizarlos de que en este mundo, no hay imposibles, logrando vencer el trauma del fracaso que nos persigue no solo en lo deportivo. 
Cuando perdimos por 1-2 frente a Uruguay, con un pésimo arbitraje, antes del triunfo ante el poderoso Brasil, dijo sin inmutarse: “Mejor enseña el fracaso que el éxito. Hemos tropezado, pero estamos por buen camino”.  Al ‘Bigotón’ le basta que lo relacionen con una pelota de fútbol para verlo como en su imagen de la tapa del libro: mirada transparente y optimista, sonrisa socarrona,  que esconden  una fuerza moral desbordante.

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