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3 de marzo de 2017, 4:00 AM
3 de marzo de 2017, 4:00 AM

En esta semana, dos premios famosos, con diferentes motivaciones y similares objetivos, han lucido sus mejores luces. El Óscar de la Academia desfiló por la alfombra roja en Hollywood, con papelón incluido, y otro, muy prolijamente seleccionado, fue el Premio Pinocho que la prensa estadounidense da a los mentirosos que van haciendo jocha y media por la Casa Blanca.

El Óscar a la mejor película fue para… La la Land… perdón, para Tralalá. No, tampoco, fue para… ¡Moonlight! Ahora sí. Todo aclarado. ¡Cómo pudo haberse registrado semejante papelón! En un momento pensé que fue similar a las famosas viñetas del SOAT, pero en Hollywood era inconcebible tamaña desprolijidad. En cambio, el Premio Pinocho no tuvo objeción alguna y sin equivocación se lo atribuyeron a Donald Trump, por mentiroso. El choco se llevó todos los pinochos porque el trofeo es solo para ese país, ya que de haber sido internacional, Bolivia habría cosechado muchos. En la Casa Blanca, sin ninguna alfombra roja, como diría alguien: “Le metemos, nomás”, el inefable Donald miente a su pueblo ‘every day’, porque le importa un ‘egg’. Eso quiere decir que no solo ahí se cuecen habas. En nuestros barrios, también.

El Pinocho es un premio destinado a esferas políticas, oficialistas y de oposición, así que carnavaleros y carnavaleras, respiren tranquilos y tranquilas, que por más que estos días les haya crecido la nariz, sus infidelidades no van a obtener premio. El oficialismo en Bolivia sostiene que los del ‘cártel de la mentira’ son los que debían llevarse los pinochos, pero esa es una falsedad de quienes nos hicieron tragar un culebrón grabado, quién sabe cómo, desde celdas policiales, difundiendo así una de las máximas expresiones pluricursidramáticas con fines muy alejados a la verdad, que de haber concursado en los Óscar compartiría el premio a la peor película del año, que fue Batman y Robin. Una cosa es la ciencia ficción que produce el cine, otra la verdadera mentira de este nuestro país, que vive 365 días en un carnaval lleno de caretas 

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