El Deber logo
6 de agosto de 2017, 4:00 AM
6 de agosto de 2017, 4:00 AM

La siguiente es una historia verídica y ocurrió esta semana, aunque cueste creerlo: algún funcionario de la Biblioteca y Archivo Histórico, dependiente de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional, generó un formulario para el registro de investigadores con un craso error de ortografía; el sujeto en cuestión puso en el encabezado “viceprecidencia”, con C.

Algún comedido detectó el error y publicó una foto de la ficha en las redes sociales, causando, como es lógico, un ola de burlas y críticas. Hasta ahí la cosa no pasaba de ser una desafortunada anécdota que podía haber desaparecido rápidamente en el mar de líos en los que se mete el Gobierno todos los días.
Lo increíble viene después, con la respuesta de la Vicepresidencia en un comunicado que dice: 

“Buenos días, lamentamos mucho el error ortográfico que se cometió en la elaboración de la Ficha de Registro de Investigadores de la Biblioteca y Archivo de la Vicepresidencia, se está subsanando el mismo haciendo que el responsable llene cinco cuadernos de 100 hojas con la palabra “Vicepresidencia” y que por el lapso de tres meses, cada semana, lea un libro de al menos 400 páginas en horario fuera de oficina. Pedimos disculpas a usted y a la población por esta falta que se tuvo, recordándoles que estamos abiertos a una comunicación horizontal donde es importante su opinión”.

Jesús, María y José, no quiero ni imaginar cual será ahora el castigo para el pobre tipo al que se le ocurrió la sanción, porque con esta nueva perlita ha puesto en ridículo planetario a la institución y al vicepresidente. Tampoco quiero pensar en lo que le van a hacer al que redactó un comunicado tan, pero tan mal escrito.

¿Será que les harán llenar 50 cuadernos de mil hojas con la frase: “No debo denigrar a la Vicepresidencia con mis absurdas y salvajes ocurrencias”? ¿O serán más bien escarmentados con 50 latigazos en la plaza pública? ¿Tendrán que comerse además 20.000 libros para que el error quede finalmente subsanado como indican en el comunicado?

Si esas son las prácticas habituales en la Vicepresidencia, me imagino también que García Linera debe seguir llenando cuadernos con la frase “No debo poner que soy licenciado en mi carnet de identidad”.

En fin, más allá de lo surrealista del episodio, lo que realmente preocupa es el tipo de cultura política que se ha instalado y se irradia desde el poder. El gesto primitivamente autoritario que contiene el comunicado en cuestión no es una actitud aislada, y refleja más bien el verdadero talante de nuestros gobernantes.

Esos impulsos leninistas desnudan de alguna manera la naturaleza profundamente antidemocrática de los valores que hoy han terminado predominando en la vida política del país. El tufo fascistoide de este comunicado se repite una y mil veces en las declaraciones y acciones de las principales autoridades y, al parecer, ha calado hondo en el espíritu de todos los funcionarios.

El escarmiento y el linchamiento público son maneras que se han vuelto rutina desde una práctica política todos los días nos devela un poco más, los rasgos absolutistas, prepotentes y secantes de la personalidad de sus protagonistas.

La historia de la “viceprecidencia” con C pasará a la galería de los papelones y seguramente la recordaremos de vez en cuando con alguna carcajada, pero la carga que oculta, a mí por lo menos, me preocupa y me asusta. 

Tags