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Es bueno recordar

Juan Manuel Arias Castro 12/3/2021 05:00

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En pandemia y en la pospandemia, ya lo dijimos, el papel del Estado debe ampliarse y ser el principal financiador del crecimiento y solo por esta única vez, subsidiar a todos aquellos que han perdido su fuente laboral, sus micro y pequeñas empresas y los miles de informales que subsisten del día a día. Pero, la libertad económica no se la puede perder nunca, y eso es bueno recordarlo.

Veamos, libertad económica es la posibilidad que tenemos las personas de trabajar, producir, vender, comprar e intercambiar bienes y servicios, con responsabilidad, de forma voluntaria y sin que otros nos lo impidan, para satisfacer nuestras necesidades y las de nuestros seres queridos, buscando vivir mejor. El periodista económico estadounidense Henry Hazlit, identificó cinco instituciones interdependientes y necesarias para que exista la libertad económica: propiedad privada, mercados libres, competencia, división del trabajo y cooperación social.

Se sabe que este sistema no es perfecto. Las sociedades perfectas no existen. Solo pueden encontrarse en la imaginación. La historia ha demostrado que cualquier pretensión de imponerlas en la realidad resulta en totalitarismos. En cambio, es posible y deseable tener comunidades principalmente prósperas, libres y virtuosas. En el mundo real, este tipo de sociedades surgen cuando predomina la libertad económica.

En base a dos principios, el primero consiste en la superioridad ética de la libertad económica por que es posible generar riqueza sirviendo al prójimo mientras que, en otros sistemas, buena parte de las grandes riquezas se acumulan saqueando o esclavizando a otras personas. Cuando hay verdadera libertad económica, la única forma de obtener ganancias es ofreciéndole a los consumidores, un producto o servicio que le mejore la vida, satisfaciendo sus deseos y necesidades. En segundo lugar, la libertad económica entraña un valor que considero fundamental: la posibilidad de escoger lo que deseo. Nadie puede conocer mejor las preferencias o lo que más conviene de acuerdo las circunstancias que el mismo consumidor. Si nos quitan la libertad económica, significa que otra persona decidirá por nosotros.

La libertad económica es superior a sus alternativas, porque con la competencia se mejora el trabajo, hay incentivos para innovar, y se requiere de un esfuerzo para ofrecer productos o servicios al mejor precio posible. Con libertad económica mejora la calidad de vida de las personas y está comprobado que a mayor libertad económica se registra menor pobreza, mayor ingreso per cápita, más crecimiento del PIB, más democracia, más inversión extranjera, mayor productividad, mejor desarrollo humano, más longevidad, menor mortalidad infantil, mejores servicios de salud y educación, más innovación, menor corrupción y mejor desempeño ambiental.

Si revisamos la historia de los países más exitosos del mundo, siempre se encuentra que la libertad económica ha sido un componente fundamental en su despegue. En síntesis, para salir fortalecidos de la crisis profunda producida por la pandemia, generar empleo, reducir la pobreza y construir una economía próspera, los habitantes de este planeta y especialmente de nuestro país debemos exigir mayor libertad económica, en este sentido y sin que exista mas populismo barato se deben eliminar los cupos que se han impuesto a las exportaciones, facilitar la apertura de empresas con menos burocracia, eliminar impuestos recientemente creados que eliminan la posibilidad de generar y distribuir riqueza en nuestro país y especialmente alentar con estabilidad jurídica la atracción de inversiones, mostrándonos como un país serio y que piensa en el largo plazo. Lo contrario es mantenernos en la oscuridad de la pobreza y la miseria de la cual no salimos desde nuestra fundación.



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