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22 de octubre de 2023, 4:00 AM
22 de octubre de 2023, 4:00 AM

Orlando Saucedo Vaca*

Secretario departamental de Hacienda

Parafraseando la célebre frase de James Carville, estratega de la campaña de Bill Clinton, “Es la economía, estúpido” recordamos la importancia fundamental de las cuestiones económicas en la política. Y en el contexto actual de Bolivia, esta afirmación no podría ser más pertinente.

La lucha interna en el MAS, con una clara división entre el ala Arcista y el ala Evista, pone en evidencia las tensiones políticas existentes. Sin embargo, este forcejeo dentro del partido que gobierna Bolivia queda relegado al segundo plano cuando nos enfrentamos a la alarmante realidad económica del país. Y es que, mientras las principales figuras políticas del MAS están inmersas en un enfrentamiento por el liderazgo y una eventual candidatura presidencial, Bolivia sufre.

La economía no espera a que los políticos resuelvan sus diferencias internas, los números y las estadísticas, que reflejan la vida real de millones de bolivianos, nos muestran una situación desoladora. Las cifras de crecimiento, tanto a nivel nacional como internacional, dejan claro que Bolivia no está en una posición de fortaleza, aunque el Ministro de Economía, Marcelo Montenegro, puede querer vender una imagen de progreso y optimismo, pero los números no mienten. Las revisiones de crecimiento de la CEPAL, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial nos muestran un escenario lejos de ser favorable, si no que más bien estamos caminando hacia el abismo.

Los datos ofrecidos por el INE sobre el comercio exterior no hacen más que confirmar la alarmante situación económica: un déficit comercial y una caída estrepitosa de las exportaciones. Y, mientras el Ministro Montenegro celebra cifras modestas, la confianza del pueblo boliviano en la administración de Arce Catacora sigue decayendo. La encuesta de la fundación Jubileo es un claro reflejo de ello: más de la mitad de los consultados no cree en la capacidad del gobierno para superar la crisis económica.

Entonces, si la frase “Es la economía, estúpido” nos enseñó algo es que la política debe servir, ante todo, para mejorar la vida de la ciudadanía. En este caso, es hora de que el MAS y su liderazgo se centren en la urgencia económica que atraviesa Bolivia. Los desafíos actuales, como la sequía y los incendios, junto con las preocupantes cifras económicas, requieren de una atención inmediata y de estrategias concretas.

La lucha política interna no puede ser una distracción, Bolivia necesita líderes que entiendan que, por encima de sus ambiciones personales o partidarias, está el bienestar de un país y su gente. Porque, en última instancia, lo que realmente importa, y lo que determinará el futuro de Bolivia, es, en efecto, la economía. Y a eso, estúpido o no, es a lo que deben dedicarse con urgencia.

* MsC. en Economía UCB, MsC. en Ciencias de Datos UCJC Madrid - España

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