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Nunca antes se realizó una parada militar en el mes de noviembre con militares de todo el país; evidentemente el ejército festeja su aniversario cada 14 de noviembre, pero con las unidades acantonadas en cada departamento; ahora es la excepción, cuando estamos en vísperas de un paro nacional y la cepa delta nos acosa. En todo caso, quien autoriza la salida de tropas a cualquier parte del país, es el presidente del Estado. Es así que vemos una movilización de personal militar con medios materiales y armas, cuya caravana está conformada por los siguientes medios motorizados blindados: 4 cazatanques SK-105, 10 vehículos ZFV-05, 4 vehículos Urutus de reconocimiento, 7 camionetas Hi lux como vehículos de asalto, así como unidades especiales de satinadores y de la Policía militar, entre otros, desplazándose en dirección al departamento de Santa Cruz.

Al respecto, cabe plantearse las siguientes hipótesis:

1. Que la movilización sea para realizar una parada militar en el departamento de Santa Cruz el próximo 14 de septiembre. De ser así, se debió haber tomado en cuenta determinados procedimientos previos, como la preparación de las unidades, equipo y material, así como ejercicios, ensayos y las respectivas coordinaciones con autoridades locales, seguido del comunicado de prensa, pero nada de eso ha ocurrido, excepto el comunicado del Ejército demasiado tarde porque se alarmó a la población, por lo tanto, quedaría descartada esa posibilidad.

2. Que la movilización militar sea para controlar, sitiar y/o intervenir en la ciudad capital. Al respecto, se puede llegar a cometer delitos de lesa humanidad y hasta genocidio dependiendo de la brutalidad del empleo de la fuerza; cabe recordar que quien da la orden, sea verbal o escrita, responderá el superior que ordena, según el artículo 13.3 del Código Penal Militar; en consecuencia, la cadena de mando a partir del comandante del Ejército, el comandante en Jefe, el ministro de Defensa y el presidente del Estado, serán los directos responsables de todo lo que pueda ocurrir en Santa Cruz en lo que respecta a la vulneración de derechos humanos, nadie quedará exento de responsabilidad aún emita órdenes verbales. En ese afán, para empeorar la situación, lo nefasto que pueda suceder, es que los mandos políticos y militares hubieran articulado a las FFAA con los movimientos sociales masistas que marchan hacia Santa Cruz.

En el caso de una guerra de alta o de baja intensidad, el material de guerra pesado y de grueso calibre, no puede usarse dentro de las áreas densamente pobladas, porque el resultado del número de víctimas inocentes, es mayor que el del enemigo, es por eso que podrían terminar en delitos de lesa humanidad hasta de genocidio. Finalmente, contrario a lo que ocurre en nuestro país, el Gobierno distrae esfuerzos en espectáculos, persecuciones políticas y en represiones, mientras que, en otros Estados del mundo, están invirtiendo para el logro de sus Objetivos Nacionales, como educación, seguridad alimentaria y medioambiente.

Jorge Santistevan Justiniano es Abogado y Docente Universitario

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