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Parece un deja vu. Uso de aviones de la Fuerza Aérea Boliviana para fines personales era una denuncia recurrente en el Gobierno de Evo Morales, pero no había sido una característica del Movimiento Al Socialismo solamente, sino también de funcionarios de la gestión de Jeanine Áñez, en una muestra clara de que hay malas mañas que se incrustan en el poder y que hacen ver a quienes lo ostentan como seres que se creen más allá del bien y del mal.

Primero fue el hijo de una diputada que viajó en un avión de la FAB y que asistió al cumpleaños de la hija de la mandataria. Después fue una reina de belleza que subió a sus redes su estadía en La Paz indicando que había volado en otro avión militar. Obviamente, esos vuelos fueron autorizados por alguien con poder en el Ejecutivo.

Como si algo faltara para irritar a la ciudadanía, el ministro de Gobierno salió presuroso a justificar el viaje del hijo de la parlamentaria y después su colega de la Presidencia para argumentar la presencia de la ex miss en un vuelo de Rurrenabaque a La Paz. Ambos utilizaron las palabras “vuelos solidarios” que ofenden más la inteligencia de la gente y que indignaron a quienes no podían retornar a su casa porque entonces no había ni vuelos ni buses que trasladen a las personas varadas en departamentos ajenos al suyo.

Por si lo olvidaron, entre las principales causas del desgaste de Evo Morales en el poder estuvo el uso abusivo de los bienes del Estado: el avión presidencial, los aviones asignados al Ministerio de la Presidencia; los traslados urbanos en helicóptero; la construcción de un edificio para que sea el nuevo palacio gubernamental y así una infinidad de conductas que hacían ver que ese patrimonio, que es de todos los bolivianos, se lo empleaba como si fuera de uso particular.

Ahora el gobierno de Áñez no parece ser el mismo que al principio de su mandato, cuando se hacía sacar fotografías en vuelos comerciales y decía que no usaría el avión FAB 001 para asistir a eventos personales. ¿Qué pasó presidenta?.

A raíz de estos eventos, el ministro de la Presidencia anunció el inicio de vuelos solidarios para que los bolivianos retornen a sus casas y pidió disculpas por usar un vuelo militar para una ex miss. Pero una disculpa no alcanza, porque ya se ha causado un profundo daño a la credibilidad no apenas del titular de esa cartera, sino del gobierno en general. 

Lo que corresponde es que la mandataria ordene una investigación a fondo de estos acontecimientos y que sea drástica en la sanción que corresponde. Los bolivianos exigieron la renuncia de Evo Morales a la Presidencia porque estaban cansados de estas conductas abusivas, tanto de él como de su entorno. Es pésima señal y una verdadera deslealtad con el pueblo que tales formas de actuar se repitan y pasen con una simple disculpa.

Es necesario comprender que llegar al poder debe ser una actitud de servicio al pueblo y no una forma de servirse de los bienes del Estado. Bolivia aún espera que la primera mandataria se pronuncie al respecto y que actúe en el marco de la ley.